Opiniones

Rogelio Meseguer

¿Tienes miedo?

De perder el trabajo, de quedarte sin casa, de que el pequeño colchón de tus ahorros se esfume poco a poco, de que la ayuda que te prestan tus padres no la puedan seguir manteniendo, de tener serias dudas de poder volver a ocupar un puesto de trabajo, de que la asistencia sanitaria de calidad que has disfrutado hasta ahora siga desmoronándose; si alguna de estas incertidumbres y miedos te agobian, es que estás viviendo en España, pero tampoco sabes si lo podrás seguir haciendo, o tendrás que emigrar y convertirte en un miembro más de esa clase social, que en España ha sido desacreditada, maltratada, peor pagada, y relegada a realizar los trabajos que los españoles no querían.
Quienes disponían de datos, vislumbraron la crisis que nos amenazaba desde hacía varios años, y que los humanos de a pie jamás nos podíamos sospechar; nos pilló totalmente desprevenidos, porque si hubiéramos tenido una información seria y veraz, posiblemente habríamos tomado alguna medida para que nuestra calidad de vida no pudiera haber sido borrada del mapa con la virulencia con la que nos ha desaparecido.
La realidad dura, cruda, infame, y cruel se ha impuesto, pero todavía la sociedad española no ha tomado la conciencia necesaria de que sin hacer nada la crisis no se va a resolver, y si permanecemos pasivos, los culpables de la ESTAFA-CRISIS pueden todavía empeorar nuestra precaria situación hasta límites insospechables.
La creencia de que nuestros ahorros estaban garantizados ha sido borrada del mapa sin ninguna contemplación, y en Chipre se ha materializado el acto de violación de la promesa.
¿Los españoles podemos hacer algo más que asistir como convidados de piedra al festín de los abusos de los capitalistas depredadores? Sin lugar a dudas, sí, pero tomando más conciencia de que nadie va a venir a salvar nuestros derechos adquiridos, pisoteados en la actualidad, ni tampoco vendrán los ejércitos de salvación para frenar la continuidad de la estafa a la que se nos somete injustamente.
Nuestros políticos no están por la tarea, el pueblo no acaba de reaccionar y plantar cara, y si el miedo nos sigue paralizando, el resultado incierto es que nadie puede confiar en un mañana digno, ni siquiera en nuestro país.

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