Opiniones

Rogelio Meseguer

El análisis de un experto

“Los males más graves que afligen al mundo en estos años son la falta de trabajo de los jóvenes y la soledad en que son dejados los viejos. Los viejos tienen necesidad de cuidado y de compañía; los jóvenes, de trabajo y de esperanza, pero no tienen ni lo uno ni lo otro, y el problema es que ya no lo buscan. Están atrapados en el presente. Y dígame: ¿se puede vivir atrapado en el presente? ¿Sin memoria del pasado y sin el deseo de proyectarse al futuro construyendo un proyecto, un futuro, una familia….?”.

El párrafo anterior en su integridad fue manifestado por el Papa Francisco en una entrevista a un medio de comunicación recientemente.

Produce satisfacción ver que hay personas con la mente clara, que captan con gran fidelidad las claves de la época que estamos viviendo, y al mismo tiempo asusta percatarse de que la sociedad no sabe hallar el camino de salida de este dramático laberinto, y quienes saben, no quieren (por intereses) aplicar las medidas que sí se conocen, y podrían resolver la crisis en la que estamos sumidos.

En España es sangrante ver la crudeza con la que las capas más bajas de la sociedad son maltratadas por los poderes públicos, y que la Iglesia del Papa Francisco mantiene sus privilegios, sus altos ingresos, y además se inmiscuye en asuntos en los que está muy capacitada para hablar de muros adentro de los templos que el pueblo les ha construido, y se los mantiene.

Es inexplicable que sigan vigentes los acuerdos firmados hace años por una dictadura con una iglesia cómplice y nada prudente en sus manifestaciones, en las que siempre distinguía a los “buenos” de los “malos” demonizando a éstos últimos, y beatificando a los primeros.

Hay que avanzar en esa materia y hay que desligarse totalmente, dejando al Estado en su papel y a la Iglesia en el suyo; las subvenciones, ayudas, prebendas, exenciones fiscales, etc. no se pueden seguir costeando por un Estado laico. No es de recibo que quienes más pueden reciban ayudas, y por las calles deambulen cada día más menesterosos y familias a las que se les han retirado todo tipo de ayudas, y han sido olvidadas por quienes tanto cacarearon que eran la unidad básica de nuestra sociedad; muy poca memoria y falso mensaje es lo que de ello podemos deducir.

En memoria a Victoria Valencia.

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