En la enciclopedia 'Democracia Española' se ha cerrado un tomo lamentable de un tono descolorido, sin brillo, con mucha paja, y demasiada esperanza en proyectos para el delirio y la trasnochada memez de querer escribir páginas con romanticismo desfasado. La época Zapatero ha sido dilapidada, despilfarrada, y lo que es peor, ha robado la esperanza a las nuevas generaciones; esperemos que no muchas. El 20-N de 2011 se abre un nuevo tomo, con las páginas inmaculadamente blancas para seguir escribiendo nuevos pasajes del presente periodo democrático español, iniciado en la década de los 70 del pasado siglo. Se ha avanzado mucho si marcamos referencia y perspectiva con el nefasto capítulo del patético dictador, pero para los que nos marcamos metas democráticas más avanzadas, no podemos decir que el periodo democrático no haya estado plagado de páginas repugnantes escritas con la idiosincrasia española del latrocinio y la corrupción, de la que muy pocos partidos políticos han sido ajenos. No tengo la menor duda de que en el seno del Partido Popular existen personas con una moralidad intachable, y unos grandes deseos de servir a España desde la honradez y la transparencia. Tampoco me desasiste la razón cuando denuncio que en el mismo partido político hay enquistadas personas con unas tasas de rencor difícilmente superables, y que su actitud no es nada edificante dentro de un partido que se tiene por democrático. Errores los hay, los ha habido, y lo seguirá habiendo dentro de la actividad política; otra cosa muy distinta es querer seguir con el ánimo de crispar, hacer la convivencia menos pacífica, y mantener el odio en los tiestos que nunca se dejan de abonar y regar. El pueblo español ha madurado mucho, la convivencia pacífica es y ha sido una de sus máximas aspiraciones casi alcanzadas, de no haber politiquillos de baja talla y peor calaña que nacen y se perpetúan en el odio, y no en la superación de diferencias ya olvidadas por la inteligencia. Dentro de unos pocos años veremos si el contenido del nuevo tomo es digno de ser recordado y alabado, o pasará a ser otro carente de valor y nulo interés.
