Opiniones

Rogelio Meseguer. Ha vuelto el miedo

El miedo nunca había desaparecido de la sociedad española; siempre ha estado presente cual espada de Damocles pendiendo sobre los cabezas de familia, esa familia que tanto ampara el Partido Popular, y la Iglesia española. El mismo miedo que se tenía en la época del franquismo, que silenciaba a la sociedad con la amenaza de que si te atrevías a hablar, podías perder el puesto de trabajo y quedarte en la calle sin recursos para alimentar a tu familia, otra vez la familia, esa que tanto defendían y dicen que defienden. ¿Qué protección reciben las familias de los más de 5 millones de parados? El sindicato vertical servía a sus dueños, y los ingenuos que pensaban que eran verdaderos sindicatos, pagaron altamente su atrevimiento en confiar y creer que la letra que de ellos emanaba, garantizaba la libertad sindical que protegía al trabajador. En Alcañiz concretamente vimos algún ejemplo para escarmiento, y no confiar jamás en aquel sindicato. La nueva tragedia nacional ha venido de la mano del PP con la reforma laboral, que ha traído el miedo a hablar, el miedo a protestar, el miedo a la libertad de decir y escribir aquello que se piensa u opina. La nueva reforma laboral es un torpedo dirigido a la base de la libertad democrática. Será ahora más que antes, el miedo a perder el trabajo el que atenace las conciencias, el que amarre las lenguas, y cercene la posibilidad de manifestar la discrepancia. La nueva reforma laboral ha venido para traernos la esclavitud, la misma esclavitud que borró de muchas vidas unas cuantas décadas, esa esclavitud que nos hizo distintos y más atrasados dentro de una Europa democrática. Que nadie nos venga con milongas y cantos de sirena para necios, la esclavitud es el regalo que el Partido Popular con su mayoría aplastante, nos ha regalado a los españoles que creímos que teníamos derechos, o que pertenecíamos a la nata y crema de las sociedades avanzadas, toda una farsa para mantener a los mismos de siempre desde la miseria y el sacrificio obrero. Divididos somos más vulnerables, ellos siempre han estado unidos.

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