Opiniones

Rogelio Meseguer. Morosos y sinvergüenzas

  En casi todas las poblaciones existen los morosos, malos pagadores, y enamorados de las deudas que nunca satisfacen y que en muchas ocasiones provocan el desequilibrio presupuestario de familias o negocios, según la cuantía de la deuda. Desde el traje de la primera comunión del hijo, las escaleras de su casa, o la instalación eléctrica de una nave industrial, son algunos de los cientos de productos que engrosan la lista de impagados. La sociedad suele defenderse de estos malos pagadores evitando trabajar para ellos, o suministrarles ningún producto o servicio. Por lo general suelen disfrutar de muy mala fama entre la población, y no son bien recibidos en ningún evento o actividad social. Hay que distinguir entre el moroso habitual y el que por circunstancias no puede atender puntualmente los pagos, hoy el paro ha hecho que pagadores habituales sufran al no tener recursos para acudir a los pagos del gasto corriente. “Más de 9.000 autónomos han cerrado en Aragón y 25.000 trabajadores han perdido su empleo en los últimos tres años debido a la morosidad de las administraciones públicas, que en la actualidad tienen pendientes de pago 130.000 facturas por valor de 510 millones de euros”, estos datos producto de un estudio muestran los nefastos efectos de los malos pagadores en la sociedad. ¿Cómo hemos podido elegir una clase política que acumula deudas y arruina empresas y genera paro? En Alcañiz hemos tenido la triste experiencia de que un grupo de analfabetos en política económica municipal, nos ha dejado una deuda difícil de digerir en pocos periodos legislativos municipales. Supone un fracaso estrepitoso de nuestra clase política que su morosidad y falta de pago en tiempo y plazo haya producido tanta ruina entre el tejido empresarial de nuestra región. Yo no puedo confiar en ningún partido político amigo del despilfarro y de la ruina. El 20-N nos jugamos el futuro de nuestras próximas generaciones, que cada cual valore su voto, y la necesidad de emitirlo o abstenerse.
Morosos y sinvergüenzas.

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