
Esta semana recorriendo, como dice la ronda de Boltaña, “este pequeño país perdido”, he tenido la gran fortuna de encontrarme con dos personas que han enfocado su vida en un proyecto vital/negocio arraigado cien por cien a la tierra, a intentar producir algo propio, utilizando los recursos endógenos de la zona y sobre todo un intento de puesta en valor del medio rural en el que viven y quieren seguir viviendo. Sabiendo que esta decisión de montar su empresa en una pequeña localidad tiene unos inconvenientes que van incluidos y son inherentes al mundo rural; pero nos han demostrado que todo ello se supera con ganas, ingenio y muchas ganas de trabajar y amor por esta tierra. Estos dos jóvenes empresarios han renunciado por voluntad propia a las facilidades que podrían tener en una gran urbe, tanto infraestructurales como de comunicación. Saben que tienen que trabajar más tiempo y mucho más duro para obtener la misma producción que otros.
Este proyecto se enfrenta a estas dificultades con un objetivo claro, quiero seguir viviendo en mi localidad y quiero darle vida al mundo rural. Ese mundo rural al que todos pertenecemos y del que todos dependemos y que poco a poco nos están empujando de diversas maneras a abandonarlo por la gran urbe. Al conocer estos proyectos te das cuenta de la gran cantidad de verdaderos emprendedores que tenemos en Aragón y de la diversidad de productos, tanto agroalimentarios o turísticos como histórico-culturales que tenemos, sabemos pero no explotamos de la manera más eficiente ya sea por dejadez en algunos casos o por falta de medios en la gran mayoría de las ocasiones, por falta de inyección económica para proyectos realmente viables. ¿Cuántos millones de euros se han invertido en obras megalómanas y sin sentido? A cualquier aragonés se le vendrán una cuantas en su redolada y mientras nuestra red de comunicación sigue siendo de hace 60/70 años y los verdaderos emprendedores se quedan sin financiación para montar cualquier tipo de proyecto que da valor y pone en valor un territorio, fija población y da puestos de trabajo.
En su producto esta algo que no se puede encontrar en otro, el alma, las ganas depositadas en un proyecto. Que has puesto todo en ello y no hablo solo del aspecto económico sino del inmaterial, del sentimental, su biera tiene parte de su alma, al compartirla compartes con ellos y con otros muchos emprendedores rurales esas ganas y entusiasmo de mantener vivos nuestros pueblos, nuestra tierra, nuestro país, nuestro Aragón
Gracias a Chesus y Kike, y su proyecto Ordio Minero.
