Opiniones

Santiago Sedeño

Hacienda propia Hace unos días que algunas comunidades vecinas soltaron una cortina de humo para tapar todos los recortes sociales que están realizando, esto casualmente a saca a la luz un tema que todos tendríamos que incidir e indagar en él. La aportación de cada una de las comunidades que componen el estado español, Hay que partir de la premisa de que la solidaridad interterritorial sea igual para todas las partes del estado igual, que aportemos todos por igual, que esta aportación sea porcentual a la producción de la comunidad sin ningún tipo de excepciones.

Resulta curioso que Aragón invierte en sí misma uno de cada tres euros recaudados en su territorio, por lo tanto da 2 de cada 3 al estado español. En cambio Navarra invierte en su territorio 2,5 € de cada tres que recauda, da al estado 0.50 € de cada 3. Algo que lastra de una manera exagerada el desarrollo de nuestra comunidad, ya que hay que reconocer que también somos de las comunidades donde más fácil es recortar para los gobiernos centrales del PPSOE. Navarra, como otras comunidades, se aferra a sus antiguos fueros para tener esta hacienda propia, y nosotros mientras mirando hacia Madrid con  ese complejo de inferioridad que tan bien nos han sabido inculcar.¿Para que nos sirven a nosotros tener nuestros propios fueros? ¿Para recordar que son cosa del pasado y no sirven para nada? Eso es lo que algunos quieren hacernos creer. No son ni inferiores ni con menos vinculación que los de otros territorios peninsulares.

Lo más justo a mi humilde entender sería que cada zona, territorio, comunidad o país, llámenlo ustedes como quieran, invirtiese en sí misma gran parte de lo que ella genera, y se donara una parte proporcional y equitativa al estado central para que lo dedicase a zonas menos desarrolladas, a peonadas o a construir macroproyectos de dudosa legalidad en medio de la nada y escaso beneficio social. Tómese como ejemplo Eurovegas o el flamante aeropuerto de Castellón con su nueva ampliación y sin un solo avión. Esto sería una manera de premiar a las comunidades productivas y que creen en el trabajo diario de las subvencionadas que solo están pendientes de que el estado central les enchufe una u otra subvención para seguir llorando y pidiendo al resto, escudándose una y otra vez para no trabajar durante todo el año.

Solidario no es ser tonto, eso es una de las cosas que tenemos que tener clara, que ayudar con nuestros impuestos al desarrollo de otras zonas del Estado no implica que nosotros nos quedemos sin desarrollar, y abocados a la desaparición por la presión a la que están sometiendo al mundo rural, podemos y debemos ayudar, pero de una manera razonable y dentro de nuestras propias posibilidades, no podemos estar continuamente aportando gran parte de nuestra producción para que otras zonas se modernicen y salgan hacia delante y mientras nosotros estemos esperando ese mismo desarrollo que estamos pagando a otros.

Hay que plantearse que buscar el progreso de esta tierra, Aragón, con nuestros propios recursos no es ser insolidario, ni antiespañol, es tener sentido común. De que nos sirve a nosotros pagar con los recursos aragoneses un hospital en Cádiz, una autopista en Lugo o un corredor de ferrocarril por el mediterráneo mientras aquí tenemos de ir por carreteras sin desdoblar, no disponer de un hospital en condiciones y no disponemos ni de una red básica de ferrocarril para nuestro desarrollo económico y social. 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image