Opiniones

Santiago Sedeño

Profeta en su tierra

Este pasado martes despertamos con un halo de tristeza en el horizonte. El **** cáncer se había llevado por delante a Jose Luís Abós, para todos aquellos ajenos al deporte y al baloncesto su nombre puede que no les diga nada. Abós fue un típico aragonés que gracias al talento y a la lucha logró destacar en su faceta profesional, a los 19 años ya era técnico de la s categorías inferiores del C.N. Helios Skol de Zaragoza.

Lo curioso y extraordinario de este hombre, no fue que consiguiera muchos logros, gracias a su incansable trabajo, a un talento natural y esa miajeta de rasmia que no podía evitar contagiar a sus jugadores y a su propio público. Lo maravilloso de este hombre de baloncesto fue que triunfó sí, pero en su tierra, con el equipo de su ciudad, lo llevó a lo más alto de su renovada historia y encima la afición y la población aragonesa se lo supieron reconocer y agradecer. Esta es una tierra hermosa dura y salvaje, como cantaba “el abuelo” pero que además se caracteriza por juzgar duramente a sus hijos.

Siendo más críticos y exigentes con los propios que con los foranos y aún así un pequeño puñado de elegidos logran alcanzar grandes cotas, sin que muchas veces les demos el reconocimiento que merecen; en el mundo del deporte podemos encontrarnos los casos de Lapetra, Escartín, Eliseo Martín, Pauner, Larraga, Roberto Prades y muchos otros que en cualquier otra tierra les pondrían en un pedestal. Aquí no, lo asumimos como algo normal o habitual. Y aún dentro de esa idiosincrasia tan aragonesa algunos como Jose Luís Abós logró el reconocimiento de sus gentes, algo que no todos pueden decir. Por eso ahora se pide desde una iniciativa ciudadana que el palacio de los deportes donde hizo grande a su equipo, a su afición a su ciudad y a Aragón lleve su nombre para recordatorio de todos y nos sirva de inspiración y ejemplo a seguir. Ya es hora de empezar a valorar a todos estos grandes que merecen el reconocimiento y agradecimiento de la tierra que los vio nacer y demostrarles que esa misma tierra se siente orgullosa de ellos.

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