Opiniones

Santiago Sedeño

Tocomocho sanitario

Hace tiempo escuché hablar de los términos “contabilidad creativa” y “arquitectura financiera” dentro del vocabulario económico, con el que continuamente nos bombardean en cualquier medio de comunicación que se tercie. Conceptos que para una persona ajena a ese mundo lo vemos como algo excepcional y la incredulidad de cómo se podían manejar los números para que diesen el resultados que uno quería obtener antes de empezar la operación. Pero todo este concepto financiero y lo que conlleva ha sido sobradamente superado con el coste del futuro Hospital de Alcañiz, una construcción que se plante en un coste de 96 millones de euros, se convierte de golpe y porrazo en 561 millones de euros, sí, sí, 561 no hay ningún error de trascripción. Hay una diferencia de unos 465 millones de euros. Ahora espero con gran interés la explicación de como  se puede pasar de 96 a 561 y encima decirnos que es una fórmula que ahorra dinero a los ciudadanos. Que la concesión privada es el único camino y el más beneficioso para el ciudadano y las arcas públicas.

Vamos que resulta que van a realizar el milagro de los panes y los peces en nuestra cara y nosotros sin darnos cuenta……anda ya a contarle a otros ese cuento. Un tocomocho sanitario en toda regla. Esto suena al ultimo pelotazo que van a pegar antes de que se tengan que jugar en sillón de mando en las próximas elecciones, un “vamos hacer un buen negocio”, eso sí, y dejar a toda la ciudadanía aragonesa con una carga y una losa económica que no habrá dios que nos la quite de encima en 28 años, así como si nada a unos 20 millones por año. Es algo demencial, hacer una obra que multiplica su coste inicial en seis veces, con dinero público, un dinero que día tras día el gobierno PP-PAR se las apañan para que no llegue a su destino prioritario y que las diferencias sociales cada día sean mayores, esa es la gestión excepcional que sabe hacer la derecha en Aragón. Vender lo público para beneficiar a unos pocos, tanto económica como socialmente. Dejar un agujero para la población y una jubilación dorada para el que construye y gestiona dicha infraestructura. Es una muestra más de cómo se esta desmantelando una sanidad pública, que es barata, eficiente y de calidad. No para hacerla ni más eficiente, ni más económica ni mejor. La están desmantelando con un único fin. El enriquecimiento de unos pocos.

Esto no es ahorro, ni buena gestión. Es un atraco a la ciudadanía en toda regla


Compartir

Otros artículos de opinión

Image