El martes por la tarde, mientras en la puertas del ayuntamiento un grupo de indignados llegados desde Barcelona y en dirección a Madrid, expresaban libremente sus ideas y sus intenciones de cómo mejorar o cambiar el sistema para sentirse mas representados, mas participativos y mas protegidos por este. El mismo sistema que se mantiene a la ayuda de todos los ciudadanos sin excepción. Mientras esta asamblea popular se celebraba, dentro del propio ayuntamiento se realizaba otra asamblea, la de los diferentes representantes elegidos por la soberanía popular. En esta asamblea, las diferentes opciones ideológicas y programáticas asumieron responsabilidades para la gestión y el gobierno de los diferentes ámbitos de la ciudad. El reparto de delegaciones y corporaciones se hizo entre la mayoría de grupos con representación plenaria, como era de esperar. Aunque lo cierto es que me hubiese gustado, como ciudadano que todas las fuerzas con derecho a hablar, también tuviesen responsabilidades de gobierno, para que todas estas diferentes maneras de enfocar la gestión y administración, de la ciudadanía alcañizana, Asumiesen algún tipo de responsabilidad constructiva. Esto no ha sucedido habiendo recibido la oferta por parte del equipo de gobierno, siendo rechazada en primer término por algunas agrupaciones. Que parece que solo tienen intención de ser oposición.
Puesto que un ayuntamiento del volumen del de nuestra ciudad y en las condiciones de gobernabilidad en la que quedó tras las elecciones, que todos los que damos el paso de salir a la vida pública aceptamos, desde el que resulto depositario de la mayoría de apoyos hasta el que no obtuvo representación. Ese es el riesgo de someterte a la voluntad popular, que tras ello tienes que acatarla y trabajar para mantener su confianza si la tienes o trabajar para lograrla.
Por ello al ver que las delegaciones se han repartido entre las dos opciones con mas apoyo popular, demuestra coherencia a la hora de intentar dirigir el barco, desde el capitán hasta el grumete recién alistado. Espero que esta coherencia se mantenga por parte de todos y que en breve no comiencen a surgir lo intereses personales y partidistas, sobre todos esos intereses destructivos que optan por la destrucción del adversario ideológico aunque a su costa se tenga que dejar hundir la población, para tras esto salir a la palestra como salvadores de algo que ellos mismos han dejado caer.
Yo, por mi parte, le deseo todo bien posible para que sea una legislatura tranquila y provechosa para la ciudad, siempre y cuando se trabaje de forma coherente por ello.
