Opiniones

Santos Soro

Peregrinación por el Camino del Norte Interior

Fuimos directamente a Oviedo a iniciar nuestro Camino por un refrán muy conocido:
“Si vas a Santiago y no vas al Salvador, visitas al criado y no al Señor”

Nosotros, evidentemente y por si acaso se enfadaba fuimos directamente a visitar a El Salvador y la Catedral, al paso que visitamos su casco histórico, varias ermitas, y evidentemente al anochecer, degustar las tapas y la sidra de ésa Capital de Asturias.

Al día siguiente cogimos un tren de vía estrecha y fuimos directamente a Ribadeo, ya en Galicia, donde los siete participantes en ésta peregrinación nos preparamos y empezamos a caminar dirección Vilanova y Lourenzá, donde llegamos a las seis de la tarde al albergue. Muertos, reventados, con ampollas y con la mitad de las cosas de nuestras mochilas dejadas en alguna que otra aldea. Fueron 30k de subida casi constante hasta que llegamos a Villamartin de arriba (aún nos quedaban doce ka), donde paramos en un patio que había máquinas expendedoras. De allí a fin de etapa, cuesta abajo y llano, pero llegamos desechos.

Al día siguiente nos tocaba la etapa de Vilanova- Abadin, con 25k, y ya dejamos que las mochilas las llevasen los de correos al precio de 3e por persona. Que descanso, realizamos una parada en Mondoñedo para visitar la Catedral y almorzar, y curiosamente nos encontramos con el ex. Deán de la Catedral de Santiago y departimos un rato con el, además de darnos su bendición. Iniciamos la marcha y cuando nos faltaban 5k paramos en un bar de un pueblo a descansar y sellar. Continuamos la marcha y llegamos a fin de etapa en Gontán, a dos K de Abadín por que habían abierto un nuevo albergue y tenía tienda y bar, por que en Abadín no había nada.

La etapa de Abadín Vilalva la hicimos sin ningún problema ya que sólo eran 20k, y nos dio tiempo de visitar la Ciudad e ir de tapas por la tarde, pero poco rato, por que los albergues cierran a las diez, así que.....La etapa Vilalva Baamonde, también resulto grata, ya no había subidas y también era una etapa corta, pero nos cogió una tormenta todo el camino. A la llegada al albergue, nos duchamos y cambiamos pero la ropa no se secaba, así que al día siguiente con la ropa mojada al camino.

Iniciamos la marcha desde Baamonde a las ocho de la mañana, y a las once un coche de protección civil, no obligo a subirnos al coche y nos acercaron al albergue de Sobrado Os Momxes. Nos dijeron que estábamos en alerta naranja y se había prohibido andar a los peregrinos ése día. La verdad es que si llovía, y si hacía muchísimo aire, pero no creímos que fuera para tanto. Allí en el monasterio se curaron las ampollas que ya hacían mella en nosotros, descansamos y a esperar que para el día siguiente nos dejasen continuar, como así fue.

Iniciamos una de las últimas etapas del camino; Sobrado-Arzúa, que para los que han hecho el camino, saben que ya quedan pocos kilómetros para llegar a Santiago. Llegamos a Arzúa a las tres de la tarde, y mi esposa y yo, nos desplazamos al pueblo de Melide, para entregar una imagen de la Virgen del Pilar, a nuestros amigos del restaurante Chaplin, en pleno Camino Francés. La colocó en la hornacina exterior y nos hicimos una foto. Regresamos a Arzúa con el dueño del restaurante, el señor Ceferino. Muy amable y servicial tanto como persona como profesional en su trabajo. Os lo recomiendo, si pasáis por allí,  veréis nuestro pañuelico y la imagen de la Virgen.
Allí en Arzúa, todos los componentes de ésta aventura fuimos a misa, y al final de ella, el párroco nos llamó a todos los peregrinos al altar, nos pregunto a todos de donde éramos, y nos dio su bendición con una bonitas palabras.

La etapa de Arzúa a Pedrouzo, capital de Arca y su comarca, pasó casi desapercibida, aunque se volvían a ver los castaños y los eucaliptales tan abundantes en ciertas zonas de Galicia. Eran pocos kilómetros y además sólo eran 18, así que se cogieron con ganas. Llegamos al albergue a la una, cogimos nuestro sitio, nos arreglamos y a comer de caliente. Después a visitar la única calle que tiene, ya que la otra es el camino, y ver que tiendas o bares había para tomar algo. De eso no falta, y de gente tampoco, porque una vez que entramos en el camino francés, cambió toda la tranquilidad que se respiraba en el que nosotros hacíamos, y eso que también había mucha gente.

Bueno, y llegó el día de nuestra llegada a Santiago. José Fina de 73 años y de Mas de las Matas, Otro joven de Aguaviva (no recuerdo su nombre) Esperanza y yo de Teruel y de Zaragoza 3, José, Manuel y José Luis, empezábamos nuestros últimos 22k hasta Santiago con decidida ilusión,  y que a pesar de haber recorrido el camino casi todos, en numerosas ocasiones, también nos hace “tilín” e ilusión recordar y llegar.

Después de haber madrugado a las seis de la mañana, para llegar pronto a la Ciudad Santa, ya hubo otros que madrugaron más que nosotros, así que con los móviles alumbrando el camino, iniciamos ésta última etapa llenos de ganas e ilusión por llegar a Santiago. Sobre las ocho de la mañana y sin desayunar, encontramos un bar, y que el que a hecho el camino lo sabrá, que hay que cruzar la carretera por un túnel bajo ella y comienza una prolongada subida. Allí desayunamos, cogimos fuerzas y.....palante. Poco más adelante pasamos bajo los aviones que aterrizan y despegan del aeropuerto de Lava colla. Ya queda menos. Pero ahí empieza lo bueno y malo del camino, los toboganes de un constante sube y baja, hasta Monte do Gozo. Paramos en otro bar a sellar y ver la ermita que hay junto a él, sobrepasamos la TV Galicia y la TV  Nacional y ya llegábamos al final.

Llegamos a Monte do Gozo, se hicieron las fotos de rigor, sellamos en la ermita de San Lázaro (creo) y a Santiago. Joer con la cuestecita, más de un kilómetro bajando en pendiente muy prolongada que hacía que nuestras rodillas se resintieran. Foto de rigor en la entrada a Santiago y palanteee. Llegamos a la Plaza del Obradoiro sobre la 13´30 y nos dirigimos a la oficina del peregrino a sellar y recoger la ansiada y ganadísima Compostela.

Con ella en la mano, cada uno fue al albergue que reservaron y nosotros nos fuimos a la calle los concheiros donde habíamos reservado plaza para tres. Más tarde nos fuimos a Misa, donde nos nombraron y todos contentos, a tomarnos unas cañas y a dormir, que al día siguiente teníamos que comprar los detalles, que normalmente compras para amigos y familiares.

Ese mismo día por la tarde mantuve una reunión con el Deán de la Catedral de Santiago, ya concertada, donde hablamos de nuestro Camino y su inclusión en la credencial del peregrino y en los mapas que edita el Xacobeo. Todo quedó dicho y hecho. Para el próximo año, cuando se editen las nuevas credenciales aparecerá nuestro camino en dicho documento.

Acto seguido, y van dos de tres,  Le pedí a la Archicofradía del Apóstol, de la que soy cofrade, y al Sr. Deán allí presente, audiencia con el Sr. Arzobispo Don Julián Barrio y tardamos un rato, ya que estaba en la entrega del pergamino de “Embajador del Camino” A S.M. El Rey, que vino horas antes y sin saberlo nadie a recoger dicho documento, sólo tuvimos ocasión de decirle adiós con la mano, porque fue una visita relámpago.

Bien, una vez acabado el acto, nos comunicaron que teníamos concedida la audiencia con el Arzobispo. Fuimos todos, los siete, y nos recibió en un salón que...

Después de comentarle el motivo por el cual estábamos allí, se levantó y le hice entrega de un libro de la Ciudad de Alcañiz, que le dedicó el Sr. Alcalde de nuestra Ciudad, con motivo de nuestra peregrinación, lo que vio y agradeció con especial cariño, animándonos a seguir con nuestra labor.

Posteriormente, nos dijo que nos enviaría una carta de agradecimiento, que esperamos con gran agrado para colgarla en un cuadro en nuestra Asociación.

Ya contentos, con la Compostela ganada y con el buen sabor de boca que nos dejaron, nos fuimos de tapas al mercado de Santiago, e hicimos las compras pertinentes para casa. Y al día siguiente...........Al tren a las ocho de la mañana y cada uno a su casa.

Antes de despedirme, me gustaría mandar un abrazo de recuerdo a aquellas personas que en el primer momento se apuntaron a ésta aventura, y que al final no vinieron por diferentes motivos y decirles, que si esto les ha servido a modo de explicación, el próximo año repetiremos, por otro camino, pero repetiremos. Un fuerte abrazo.

 

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