
Peregrinación por el Camino Primitivo
Hola de nuevo a todos los que siguen nuestras andanzas por los “caminos de santiago” en Galicia. Esta es nuestra nueva aventura en tierras gallegas y culminando -como no puede ser de otra manera- en Santiago de Compostela.
Nos “evadimos de Alcañiz” el lunes 28 de Septiembre por la noche en el tren hotel a las 10¨30, para llegar a Lugo a las 9´30 de la mañana, hospedarnos en el hotel España y dedicarnos a pasar el día en ésa bonita Ciudad romana, para al día siguiente, desplazarnos a 30 km. más lejos, “O Cádavo”, y comenzar nuestra cuarta peregrinación a Compostela.
Comenzamos nuestra nueva “hazaña” en O Cádavo a 130 km de nuestra meta, y ni que decir tiene, que Galicia de lo que más tiene es, niebla y agua. Pues bien, nos tocaron las dos más el sol; bendito sol, alegría de todos y que caro es de ver en ésas tierras.
Después de dejarnos el taxi en el punto de partida-O Cádavo- y desayunar en un hostal lleno de peregrinos, nos dispusimos a recorrer esos 30 km que nos separaban de la Capital, Lugo. Empezamos bordeando la meseta que, poco a poco se iba haciendo más agreste y más empinada, y sobrepasando los casi 10 km, llegamos al Alto de la Vaqueriza, donde esperábamos contemplar alguna vista bonita de ésta zona, pero la gran y espesísima niebla, nos impidió vislumbrar cualquier ápice de naturaleza, aunque como e dicho anteriormente, es habitual en ésa tierra.
Sin fotos y cansados de subir y planear durante 10k, el camino se empezaba ha hacer más laig, como así fue hasta la Ciudad de Lugo. Continuas bajadas, planicies llenas de pequeñas aldeas (parroquias) toboganes constantes, pero muy, muy llevadero, como digo , un tramo del camino muy laig. Pero llegando a Lugo-primera etapa del camino- la entrada es funesta; hay una bajada de más de 300m sobre el nivel del mar, y una vez has llegado al río, una subida de más de 400m hasta las puertas de la muralla. Ese último tramo es infernal y rompe piernas, máxime cuando llevas 30k andando. Eso si, lo que ves, contemplas y visitas, no tiene parangón con nada. Exquisito, apartado, natural, agreste en algún tramo, monumental aunque un poco apartado del camino, sencillo en sus tramos y bien señalizado, aunque no hay donde pararse a tomar nada ni a descansar.
Entramos en Lugo por la puerta de Santiago, y nos fuimos al albergue a sellar nuestra llegada, puesto que se necesitan dos sellos por etapa, y para sellar el intermedio tuvimos que salir a la nacional a sellar en un bar de carretera, como así hicieron los que iban a nuestro lado y atrás, gracias a ése invento, tuvimos que hacer dos km más.
Una vez sellados y ya cansados, pues eran las cinco de la tarde-9 horas de camino para hacer 30k- nos fuimos al hotel, nos duchamos y salimos un rato por la ciudad. Visitamos la Catedral con el Santísimo Sacramento en exposición permanente, la iglesia de Santiago, las murallas que recorrimos en toda su extensión, y como remate, nos fuimos de tapas al casco antiguo, donde no es barato pero las tapas que te ponen, compensan lo que pagamos. Ya de aquí a dormir al hotel por que al día siguiente teníamos otra etapa de 30k hasta Ferreiros.
A las ocho de la mañana salíamos de Lugo con dirección a Ferreiros, y lo primero que nos encontramos es un puente romano recién restaurado y junto al río el embarcadero lleno de barcos. Pasamos un barrio donde había una iglesia y en su fachada un mapa del camino, lo que nos orientó más si cabe de por donde habíamos de ir y la distancia que había. Empezamos como acabamos, subiendo. Una empinada cuesta dentro de una urbanización y una antena de comunicaciones a la lejanía nos indicaba lo que habíamos de subir. Tremenda cuestecita pero, había que hacerlo. Una vez arriba, ya empieza la carretera, que no dejaremos hasta Ferreiros, a excepción de dos tramos cortitos, quizás por la peligrosidad de las curvas y el tráfico que lleva, a pesar de ser una carretera local.
Paramos a tomar un tentempié en la parroquia de Santa Cruz de Retorta sobre las once de la mañana, y preguntamos lo que nos quedaba hasta nuestra meta (Ferreiros) y nos dijeron: 6k a Villa-mayor de Negral y 10/12 a Ferreiros. !!Ostras!!
Lo malo de el tramo era y es la carretera, si hubiese sido camino no estaríamos tan acabados, pero.....había que terminar la etapa puesto que el sello de fin de etapa se ponía allí. Descansamos un buen rato y....adelante. Nos recorrimos los 11/12k que quedaban y ya estábamos muertos. !!Por Dios que pesadez de carretera!!. Fuimos al albergue a sellar, nos refrescamos y llamemos a un taxi para que nos llevara a Melide donde teníamos el hotel. Si estaríamos muertos que nos duchamos, nos comimos una fruta y nos metimos a la cama.
A la mañana siguiente, el taxi que nos recogió en Ferreiros, a las 8 de la mañana ya estaba en la puerta para devolvernos a Ferreiros. Comenzamos nuestra etapa, otra vez carretera, para recorrer de nuevo 28k hasta la localidad Jacobea de Melide, pero ésta vez lo tomamos con más tranquilidad, es decir, parando en casi todos los lugares que había un bar, de ésta forma se nos hizo más llevadero, aunque llegamos al final a las 5¨30 de la tarde. Pasamos por parroquias como Aguas Santas, Merlan, y Vilamor, ya a la entrada de Melide en la parroquia de Forte Novo. De allí al hotel en Melide. La etapa fue más de lo mismo, carretera y más carretera, pero ahora con lo que hicimos, se nos hizo más llevadera. Lo recomiendo.
Después de asearnos y tomar algo pequeño para el cuerpo-si no después no cenaremos- Nos fuimos a visitar la Villa Jacobea por excelencia, y visitamos la iglesia del Sancti Spiritus, el templo románico de Santa María de Melide y el Museo Terra de Melide, donde recogimos información para próximas peregrinaciones. Nos hicimos unas fotos y nos fuimos a cenar a la cafetería Cantinflas, donde dejamos una estampita de nuestra Virgen, que colocó en una hornacina que hay en el exterior y un pañuelico de Aragón. Gente muy agradable.
A la mañana siguiente y con más ánimos si cabe, por que la etapa sólo era de 19/20k, salimos de Melide por el camino del cementerio, y comenzamos una pronunciada bajada pero que a su vez era agradable por la vistosidad del entorno, pasamos un barrio aledaño a la Ciudad y ya empezamos a subir y subir y subir, aunque de vez en cuando también había alguna planicie, pero su toponomía u orografía era la de subir, como así fue hasta la entrada de Arzúa. Pero mientras tanto y en el entorno del camino diré, que nos encontramos muchos lugares “habitados” o por lo menos se veía gente- cosa que no ocurría en las etapas anteriores-. Los parajes del Camino son todos bonitos donde los haya, riachuelos, eucaliptos autóctonos, puentes pre-fabricados por los peregrinos para no mojarse a su paso, pequeñas aldeas habitadas por gente visible,y algún que otro bar, sumado a ésto, muchas, muchas iglesias coquetas y muy bonitas, aunque si las ves bien, casi todas tienen las mismas trazas, por lo menos en los campanarios. Fijaros. Después de subir una pronunciadísima pendiente y pasar por una pequeña aldea, que ahora no se si era Castañeda o Pedrido, había un bar a la orilla del camino donde paramos a tomar “algo” y vi que habían muchas botellas que se llaman “La Peregrina” donde habían dejado mensajes los peregrinos en ellas y las habían dejado en la valla de piedra que separa el bar del Camino. Yo también me lleve tres para casa, y no, no dejé ningún mensaje. Una vez pasado la aldea de Ribadiso- complejo turista-peregrino- un lugar donde sólo hay restaurantes, hostales y albergues privados. Esta muy bien por que en su tiempo fue un centro asistencial para peregrinos y hoy día, es un complejo para que los peregrinos paren y se queden. Es verdad que hay de todo, pero yo soy de los que respeto las etapas de comienzo a fin, cada uno que haga lo que quiera. Continuamos subiendo hasta llegar encima de la carretera nacional y entrar en la Ciudad de Arzúa, aunque desde la entrada hasta que llegas a la Ciudad hay dos kilómetros. Nos fuimos al hotel a asearnos e ir a comer, para luego echarnos la siesta y dedicar el resto de la tarde a visitar la Ciudad, como así hicimos.
Se nos unieron en ésta Ciudad, un matrimonio de Barcelona y tomamos unas cañas con ellos, para luego ir a visitar y sellar en la iglesia de la Magdalena. Más tarde fuimos a la iglesia parroquial de Arzúa a visitarla y sellar también, para luego tomarnos unas cañas antes de cenar. Nos despedimos del matrimonio hasta el día siguiente, pero ya no los volvimos a ver, lástima, les habíamos cogido cariño.
Salimos de Arzúa con dirección a Pedrouzo, capital de los municipios de Arca y Santa Irene, y la bendita lluvia ya hizo acto de presencia desde primeras horas de la mañana, aunque en honor a la verdad e de decir que no paró en toda la noche. Desayunamos y nos embutimos en dos chubasqueros y el gorro de paja y........adelante. Nos detuvimos en una pronunciada subida ( de las muchas que hay) y nos refugiamos un buen rato bajo el porche del autobús esperando que aflojara, como así fue. Aprovechamos para pegar un nuevo estirón, pero a los 5 o 6 kilómetros volvía a llover. Aguantamos un poco más y llegamos a Pedrouzo sobre las dos de la tarde completamente calados.
Que curioso, una vez que llegamos al fin de etapa, dejó de llover casi dos horas, lo que aprovechamos para visitar un poco la localidad, y después irnos al hotel a secar la ropa para el día siguiente. En ésta etapa no puedo reseñar nada especial por que la lluvia impidió que disfrutáramos de los parajes autóctonos de éstas tierras. Estábamos casi que corriendo para buscar refugios y/o llegar cuanto antes a final de etapa.
Y al día siguiente, más de lo dicho, 18 km de caminos y carreteras de aldeas con pronunciadas subidas y bajadas (toboganes), un peregrino penitente, descalzo y en manga corta cayéndole el agua, bueno ya iba caladico, un susto tremendo al pasar junto al aeropuerto por que aterrizaba un avión, y alguna que otra foto a las puertas de Monte del Gozo, !!ha!! y el carajillo de orujo que me tomé antes de llegar a Lavacolla, que bien me sentó. Un nutrido grupo de alemanes, ingleses, nórdicos, chinos y portugueses nos rebasaron al querer hacernos la foto en el monumento al peregrino que hay a la entrada de Monte del Gozo, pero el peregrino penitente, nos hizo una foto a mi esposa y a mi, el no quiso hacerse ninguna, le dimos las gracias y creo que ni nos entendió. En éste Camino que nosotros realizamos, había una cantidad sobradamente inmensa de peregrinos, pero los que más, extranjeros.
Llegamos a Monte del Gozo y sellamos en la ermita que hay a sus pies, pero intentamos hacernos la foto con las figuras que allí hay, y la espesa niebla y el agua que caía nos hizo desistir del intento y continuamos hasta la Catedral, 4k mas.
De camino a la Catedral, nos encontramos a una inglesa con su mapa, pero completamente perdida, y nosotros le dijimos que nos acompañara que su albergue nos caía de Camino. Al final nos lo agradeció y cuando al día siguiente estábamos de compras nos vio, y se alegró mucho, pero como nosotros no entendemos idiomas, nos saludamos y nos despedimos.
Bueno a lo nuestro. Llegamos a la Catedral- en obras- entramos e hicimos lo tradicional, dar el abrazo al Apóstol y visitar su Cripta, para luego ir a la Oficina del Peregrino a recoger la Compostela,y de allí al apartamento que habíamos reservado para dos días. Nos aseamos e instalamos y nos fuimos a comprar al súper, para comer en casa, que no están las cosas para ir todos los días de restaurante. Al día siguiente fuimos de comprar y no llegamos hasta el mercado de Santiago, donde sin quererlo nos aplicamos una mariscada por 20e. que nos sirvió de comida. Y después de hecharnos la siesta y ver un rato la tele – por que lo que caía del cielo no nos dejaba salir a nuestras anchas – fuimos bordeando porches y terminamos nuestras compras, gracias a Dios, eso si, mojadicos otra vez.
Hemos andado 130k en 6 días y tengo que decir que, salvo las dos etapas después de Lugo y hasta Melide, y aun a pesar de ellas, el Camino es espectacular y muy llevadero. Nosotros os lo recomendamos. Y nuestro próximo camino para el 2015, puede variar en repetir el Camino Portugués o hacer el de la Vía de la Plata, si para entonces hay algún interesado......., ya lo sabéis, podéis contar con nosotros.
BUEN CAMINO, Santos Soro.
