
El pausado Camino Inglés. “Ese gran desconocido” (2)
La pasada edición os hacía referencia a lo que en el Camino podíais encontraros, o más concretamente de lo que el camino ofrece y como había que tomárselo, pues bien, yo sigo, por que como veréis, es para tomárselo con paz y tranquilidad, y si no, a las pruebas me remito.
Esta ruta es propicia para replantearse el recorrido oficial, de tres ó cuatro etapas, y al mismo tiempo es plantearse también el concepto mismo de la peregrinación. Sería ilógico que yo os hablara de la tranquilidad del camino, sus gentes, sus aldeas que os cruzareis a lo largo del recorrido, u otras muchas cosas interesantísimas que encontrareis en cada etapa, como para deciros que siguierais las recomendaciones del recorrido “oficial” que nos narran los autores de las guías. Un camino nunca es recto si se quiere conocer en profundidad el territorio que cruza, el espíritu de sus pobladores y conectar con uno mismo. A menudo es necesario perderse, dejarse llevar, o, sencillamente, desviarse unos kilómetros, para poder entender mejor esta experiencia única y aprovecharla al máximo. Y en el caso del Camino Inglés, un trayecto de, cuando menos, una semana, es recomendable si se quiere bucear la verdad en sus valores principales y conocer el carácter hospitalario de los pobladores de las villas y aldeas que cruzaremos.
Para que me entendáis de lo que hablo os diré que las etapas oficiales del Camino Inglés son tres, pero exageradamente largas y sin tiempo para paladear, como digo, todos los entresijos de ésta ruta Milenaria.
Las etapas oficiales son: 1ª- Ferrol-Miño, 37k. 2ª-Miño-Bruma38k. y 3ª-Bruma Santiago, 36k. Sin embargo, esta división plantea numerosos problemas. El primero es de sentido común. Quien no esté muy preparado acabará extenuado después de cada etapa y quien lo esté, llegará a su destino pero se perderá lo que es el camino mismo, sus vericuetos, exploraciones laterales e interacciones diversas con gentes y paisajes, amén de visitar en toda su extensión los bonitos lugares donde pernoctaremos. Lo ideal según la mayor parte de quienes lo han hecho sin ánimo de record, es dividirlo en cinco etapas, que son las que nosotros hicimos el pasado año, y la que casi todos hacen por ser más llevadera en kilómetros y en vistas. Son las siguientes:
1ª-Ferrol-Pontedeume, 27k. 2ª-Pontedeume-Betanzos-21k. 3ªBetanzos-Bruma-29k. 4ª-Bruma-Sigüeiro 26´5k. 5ª-
Sigüeiro -Santiago 18km. También está el tramo de A Coruña-Bruma, con 37k. que recomiendo hacerla en dos etapas
Esta división de las etapas clásicas en tramos más cortos, permite llegar fresco y temprano al final de etapa, con la posibilidad de explorar zonas adyacentes de interés, además de permitir terminar las dos primeras etapas en puntos neurálgicos que merecen una parada pausada; las villas de Pontedeume y Betanzos, que es necesario visitar y que quedando a media etapa como nos recomienda el recorrido oficial, serían difícilmente asumibles. De este modo, también dejamos para el último día, facilitando así la llegada temprana a Santiago para asistir a la Misa del Peregrino y conocer todos los secretos de la ciudad, más allá de los lugares turísticos.
El Camino Inglés es para vivirlo y paladearlo muy lentamente, y así, disfrutaremos de su gastronomía singular, de los paisajes, y, de sus gentes hospitalarias que pueblan las zonas de Galicia que vamos a descubrir, y para descansar.
Hasta dentro de quince días. BUEN CAMINO
