
El Camino Inglés. “Ese gran desconocido” (4)
1ª Etapa, Ferrol- Neda- Fene- Pontedeume- 25 k
Ferrol es una ciudad pesquera, industrial y militar donde el recién llegado puede encontrar alojamiento de cualquier tipo con facilidad, (aunque se aconseja reservar sitio antes de llegar) y una oferta gastronómica de primer nivel.
La ruta arranca en el muelle de As Curucherías, de origen medieval, justo al lado está Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde se alberga la talla del Santo Cristo de los navegantes ( si se dispone de tiempo es aconsejable visitarlo).
Los tres templos de mayor importancia de la ciudad son: San Francisco y la Con catedral de San Julián, y si tenemos tiempo también se puede visitar el mercado de la Magdalena con abundantes frutos del mar.
Ferrol vive del mar y de espaldas a él, como podréis comprobar en su trecho inicial, donde no verás las aguas de la ría pese a caminar largamente a pocos metros de ellas; recintos militares e industriales ciegan la perspectiva hasta que el camino sale de Ferrol, cruzando los barrios de Recemil y Caranza y el polígono industrial de A Gándara, entrando ya en el municipio de Narón. Allí el monasterio de San Martiño de Xubía sobrevive como un hermoso oasis entre el caos urbanístico del rural. Se desciende después y cruzamos la desembocadura del río Xubía, junto a un viejo molino de mareas al fondo mismo de la ría, entrando así en Neda, localidad famosa por su pan y su historia, ya que dicen, que en época medieval, hubo puerto de atraque, donde desembarcaban mercancías y cargados de peregrinos.
Rodeado de pintorescas casas con soportales, seguiremos el camino real hasta la iglesia de San Nicolás, donde se conserva uno de los “cruceiros” más hermosos de la ruta. Seguiremos por la ría dirección a Fene, pero nos adentraremos en el monte para luego bajar a nivel de playa, a fin de contemplar las maravillosas vistas que se ofrecen. Superado Fene, municipio donde se encuentran los famosos astilleros de Astano, llegaremos a la recta playa de la Magdalena, que nos conducirá largamente hasta la entrada de Pontedeume.
Pontedeume, enclave estratégico medieval, prosperó bajo la protección de Alfonso X. Y pasó más adelante a estar bajo la protección y control de la casa de Andrade, comenzando así su época de esplendor. Aunque poco queda de los restos medievales, si se conserva una torre bajo medieval y su puente, que habremos de cruzar y que tiene 600m y 79 arcos.
Una vez en el pueblo, la empinada calle Real nos conduce hasta la iglesia de Santiago, anexa a los restos de la muralla original. De interés también es la casa del arzobispo Bartolomé Rajoy y Losada y buena parte de la arquitectura civil. Hay un mercado a las orillas de la ría, donde se a habilitado un albergue aunque precario, pero en contra hay numerosos restaurantes y hoteles con una completísima y atractiva oferta para peregrinos y como final a ésta etapa, y si tenemos un poco de tiempo, es aconsejable visitar las Fragas do Eume, uno de los mejores ejemplos de bosque atlántico que quedan en Europa.
La próxima etapa, Pontedeume- Betanzos, 20 k. BUEN CAMINO.
