Teresa Ros. El mensaje radical

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Estos días ha caído en mis manos un texto de Antxón Sarasqueta titulado “El mensaje liberal frente al mensaje radical” fechado en los primeros meses de 2007 que cobra plena actualidad. Sarasqueta dice que “hacer y decir una cosa y la contraria, forman parte del discurso radical” y que el mensaje radical carece de sentido lógico, lanza mensajes sin sentido, pero con intención (mientras leo esto vienen a mi mente memorables frases de nuestro presidente del gobierno y algunos de sus ministros). Hacer que los buenos se sientan malos es otro de los objetivos del mensaje radical, dice este escritor, periodista y consultor: “el discurso radical trata de llevar al ánimo de la gente sentimientos de complejo y de culpa por creer y defender los valores y las leyes en los que se asienta la libertad y la propia civilización occidental. Saben que una sociedad moral e intelectualmente debilitada es manipulable para un poder de signo intervencionista y totalitario” (la imagen de Zapatero acude más nítidamente a mi cabeza, ¡qué horror!). Sigo leyendo que el mensaje radical desprecia la evidencia científica, que para el mensaje radical las reglas del juego no existen, puesto que cumplir unas reglas implica un freno inasumible para quien ha decidido jugar al “todo vale” o conseguir las cosas “como sea” (como me suena esta expresión a PSOE y a la situación política actual). “En el mensaje radical tiene más valor lo que se oculta que lo que se dice, porque lo que se dice siempre está diseñado para ocultar, engañar, introducir una cortina de humo” (esto ya es el PSOE actual en su más pura esencia, ¿no les parece?). Termina el texto diciendo que la transparencia es la mejor arma del mensaje liberal, y que forma parte del mensaje radical el atribuir al otro lo que se quiere ocultar de uno mismo: el que se niega a hacerse responsable de sus actos siempre apunta a la responsabilidad ajena, (y yo sigo viendo a Zapatero y su equipo como máximos exponentes de ese mensaje radical). Hay miles de ejemplos. Escuchen lo que viene diciendo desde hace años el presidente del gobierno y compárenlo con la realidad. Creo que no hace falta que yo añada nada más. Desde luego a mí no me engañan.

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