
Argentina: Idas y venidas por la confiscación de YPF
LAS IDAS Y VUELTAS DEL MINISTRO DE ECONOMÍA ARGENTINO, AXEL KICILLOF, CON RESPECTO AL ACUERDO CON REPSOL POR LA CONFISCACIÓN DE YPF. Hay países que suelen desarrollar políticas de largo plazo, con previsibilidad, con coherencia y con una mirada de largo plazo, pero lamentablemente esta no es la visión del gobierno argentino presidido por Cristina Kirchner. Y uno de los ejemplos que grafica este modo de gobernar es la negociación con la empresa Repsol, después de la confiscación de la empresa petrolera YPF. Allá por el año 2012 el actual ministro de Economía argentino, Axel Kicillof manifestaba que "a la empresa Repsol no le daremos ni un centavo", para que luego mas adelante pasara a emitir la siguiente frase: "No era el interés perjudicar a Repsol", dijo. Este es el gran problema del gobierno argentino, y es que tanto los ciudadanos de este país como así también los mercados de crédito internacionales no le creen, porque estas idas y vueltas, donde se cambia abruptamente el discurso en tan poco tiempo frente a la misma problemática, espanta a aquellos inversores que podrían potencialmente invertir en este país. El gobierno de Cristina Kirchner siempre fue detrás de los problemas y muy pocas veces se anticipó a los mismos, pero cuando los problemas empiezan a manifestarse públicamente, tal es el caso de los cortes de luz por más de 30 días, la enorme disminución de las reservas del Banco Central, la disparada del dólar, la insoportable inflación que erosiona los ingresos de los asalariados, y la cada vez mas pesada factura de importación de energía, que es una de las grandes causas de la disminución de las reservas del Banco Central, es en ese momento cuando el gobierno toma nota o se da cuenta que con el relato no alcanza para ocultar los grandes problemas estructurales de la economía argentina. Y es allí cuando comienza el apuro del lado argentino para encarrillar las negociaciones con la empresa Repsol, porque por un lado después de la brusca devaluación llevada a cabo en Argentina en el pasado mes de enero, el gobierno tiene la necesidad de poder anunciar alguna noticia positiva y porque además los plazos corren en la negociación, ya que el próximo 7 de mayo vence el plazo que tiene el gobierno argentino para poder compensar a Repsol, ya que la legislación local establece un período de dos años para que se efectúe la compensación, y en el caso de no lograr un acuerdo, quedaría abandonada la expropiación y toda la situación volvería a la etapa previa a la nacionalización. Con lo cual esto significaría un duro revés para el gobierno argentino y se sumaría al extenso listado de fracasos políticos de la gestión de la presidente Cristina Kirchner. No obstante según algunas fuentes consultadas, las negociaciones transitan a un buen ritmo y podrían anunciar un acuerdo en pocas semanas. Lo que todavía resta saber es si esta negociación, en el caso de que se concluya exitosamente, va a ser un atractivo para la llegada de inversiones, es decir de dólares frescos, que pasen a engrosar las disminuidas reservas del Banco Central, o si la generación de confianza y previsibilidad todavía seguirá siendo un deseo lejano del gobierno argentino. Lo que sí está claro es que si el actual ministro de Economía, Axel Kicilloff, tiene la verdadera intención de generar confianza en los mercados internacionales, va a tener que abandonar frases tales como "a Repsol no le daremos ni un centavo", porque lógicamente ese tipo de manifestaciones espanta a los inversores, y además va a tener que demostrar que en la Argentina no se CAMBIAN TODOS LOS DÍAS LAS REGLAS DE JUEGO.
