Opiniones

Walter Huerta

La economía argentina en problemas

En la actualidad la economía argentina enfrenta serios desequilibrios en sus cuentas fiscales, debido en gran parte a los errores que está cometiendo el gobierno de Cristina Kirchner a través de su ministro de Economía, Axel Kiciloff.

En la medida en que el gobierno argentino siga sin lograr financiamiento externo, los problemas argentinos se van a ir agravando, ya que la enorme presión fiscal ya llegó a límites insoportables en un país que ya genera desempleo, suspensiones laborales y caída en la actividad económica.

Debido a la impericia del equipo económico del gobierno kirchnerista, la Argentina padece una inflación en el orden del 40% anual, déficit fiscal, desempleo, atraso cambiario,  déficit energético, distintas cotizaciones del dólar, reservas monetarias del Banco Central que van disminuyendo, riego país en alza y una total falta de confianza en las Políticas económicas del ministro Kiciloff.

Y el gobierno realmente se ha metido solo en este gran problema, porque para salir de esta situación actual se deberían tomar algunas medidas que también generarían nuevos problemas.  Para ser claro: si el gobierno quiere salir de la actual recesión, que ya genera destrucción de empleo y suspensiones, debería aumentar las importaciones para poder producir más y poder exportar más, pero esto traería como consecuencia una caída muy pronunciada de las reservas monetarias del Banco Central.
Por otro lado si se quiere disminuir la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el paralelo se debería devaluar nuevamente la moneda y aumentar las tasas de interés, como ya lo hizo el gobierno de Cristina Kirchner en el pasado mes de enero, pero esto traería como consecuencia una mayor recesión económica que desataría nuevas suspensiones y despidos laborales y también una escalada en los precios de los alimentos en el corto plazo.

Lamentablemente el gobierno de la Presidente Kirchner no previó el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos de no tomar el caso argentino frente a los holdouts, y tampoco supo establecer un mecanismo coherente para negociar una forma de pago con los acreedores que no entraron a los canjes de deuda de 2005 y 2010. Allí hubo claramente impericia por parte del equipo económico del gobierno argentino, y aparte no tiene lógica con respecto a las últimas medidas del gobierno, que venía arreglando los problemas con el Club de París, con el Ciadi y con la empresa Repsol por la expropiación de YPF.

Es evidente que tales descalabros económicos van a traer consecuencias negativas para la Argentina, además en los últimas semanas viene bajando la cotización de la soja, que es el principal motor de las exportaciones argentinas, con lo cual esto va a traer como consecuencia una menor entrada de dólares, en una economía donde claramente    le faltan dólares, y encima el gobierno en estos días presentó un proyecto en el Parlamento Nacional relacionado con el abastecimiento por parte de las empresas productoras, que ya recibió media sanción en el Senado y la semana próxima el gobierno aspira a que sea aprobada por la Cámara de Diputados. Una medida muy cuestionada por los empresarios argentinos.

Con lo cual y frente a todo este panorama sombrío, me pregunto si algún empresario nacional o extranjero estará pensando en invertir en un país que sufre recesión económica y caída en el consumo, en un país que no permite girar utilidades a las casas matrices de las empresas, en un país donde existen varias cotizaciones del dólar y en un país donde existe un Vicepresidente de la Nación como Amado Boudou, procesado por cohecho.

Evidentemente si algún empresario serio quiere invertir en Argentina, la lógica indica que esperará a que se produzca el cambio de gobierno en diciembre del año 2015, siempre y cuando llegue al gobierno un equipo nuevo, con ideas nuevas, donde se respeten las reglas de juego, donde exista previsibilidad y seguridad jurídica, es decir, un equipo de gobierno compuesto por personas distintas a las que gobernaron la Argentina en los últimos 30 años, es decir, un equipo de gobierno que represente el cambio en serio, y que hable a través de sus acciones y no de sus palabras, y que priorice la inversión frente al gasto y que nunca se aleje de la necesidad de las familias argentinas.

 

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