
Argentina: Las enormes contradicciones de la presidente Cristina Kirchner
Todavía en la actualidad algunos se preguntan porque la Argentina no deja de perder reservas, o porque se ha generado una monumental fuga de capitales durante los últimos años, o porque después de diez años de gobierno kirchnerista, la Argentina está obligada a importar energía por montos muy altos, que es una de las causas de la gran pérdida de reservas del Banco Central.
Está claro que las respuestas a todos estos problemas se encuentran en la falta de credibilidad que sufre el gobierno de la presidente Cristina Kirchner, ya que a lo largo de los años de su gestión ha caído en enormes contradicciones, que lo único que generan es temor en los inversores, en la gente que ve erosionados sus salarios por los efectos de la inflación o como cuando se sostiene desde el gobierno que el problema de la inseguridad es simplemente una sensación.
Tal vez habría que hacer un poco de memoria y recordar la famosa frase de Cristina Kirchner, cuando afirmó refiriéndose a la devaluación, que "van a tener que esperar a otro gobierno aquellos que quieren ganar dinero a costa de la devaluación".
Este es el gran problema del gobierno, y es que la gente le perdió toda la confianza.
En estos días la Jefa de Estado, fiel a su estilo de comunicación, usó la cadena nacional para fustigar a los empresarios y a los medios de comunicación críticos con el gobierno, "al acusarlos de intento de desestabilización financiera, por sus intenciones de vaciar de reservas al Banco Central", pero sin embargo no dio explicaciones sobre la gran devaluación del peso que se dio hace unas semanas, y que fue motorizada desde el propio gobierno, además también omitió hablar sobre el enorme déficit fiscal de las cuentas públicas que son financiadas a través de una muy fuerte emisión monetaria por parte del Banco Central, que genera a su vez una inflación insoportable, y tampoco habló de una de las tantas consecuencias de la devaluación del peso, que tiene que ver con que el Estado debe hacerse cargo del mayor costo de importar energía, en tiempos en los que el gobierno generó una enorme montaña de subsidios para mantener muy bajas las tarifas de energía y que como en el caso del transporte, la realidad se impuso a la ficción, y el gobierno autorizó un aumento del 61% en la tarifa de los colectivos en el pasado mes de enero, que significó un aumento muy fuerte que golpea los bolsillos de los asalariados y le agrega presión a los precios.
Está claro que el fin de la fiesta populista kirchnerista ha llegado a la Argentina, ahora resta saber si el gobierno de Cristina Kirchner tiene la capacidad y la decisión política de cambiar el rumbo del país, renunciando a frases célebres de su relato, tal como pasó con la enorme contradicción en referencia a la devaluación, que ya hemos nombrado en este artículo, o seguirá profundizando la crisis a través del enfrentamiento continuo al cual ya nos tiene acostumbrado, generando un enorme costo social, destrucción de empleo y alta inflación, que sufrirán principalmente las familias más pobres e indigentes de la Argentina.
