OPINIÓN4
Cultura sin colores
Ciertas ideologías tienen profundamente asumido el arrogarse la titularidad absoluta y en exclusiva de la cultura a la que consideran como su coto privado. Y así, reparten pero, únicamente, a siniestro certificados, carnets, másteres y doctorados de intelectualidad, incluso a quienes se jactan de no haber leído nunca un libro; y niegan tal condición a aquellos que no caminan por los carriles que traza su ideario. Estos son preteridos y confinados en el silencio o en el olvido cuando no se les descalifica burdamente, en un acto de indigencia y ceguera sectarias y manipuladoras. Es lo que José Ortega y Gasset llamaba hemiplejía moral. Y otro tanto sucede con respecto a la democracia.





