Cultura

Las jóvenes promesas del violonchelo de España embelesan al público de Alcañiz

El décimo cuarto concurso de violonchelo “Jaime Dobato Benavente – Ciudad de Alcañiz”, celebrado este fin de semana, volvió a convertir a Alcañiz en escenario de las jóvenes promesas de este instrumento a nivel nacional. Lo hizo, como siempre, en memoria del violonchelista alcañizano que perdió la vida de niño y cuya familia convirtió el doloroso duelo en arte creando este evento. Su familia dio vida a la Asociación Cultural “Cabriante” para organizar este certamen, adoptando el nombre de una ciudad que brotó de la imaginación del joven Jaime.

Decenas de jóvenes violonchelistas de hasta los diecinueve años de edad, procedentes de diferentes comunidades españolas, como Madrid, Valencia, Cataluña, Andalucía o Aragón, se esforzaron a lo largo del fin de semana para llegar hasta la fase final, lo que lograron diecisiete de ellos. Esta última eliminatoria tuvo lugar este domingo en el teatro municipal, a través de un acto abierto al público y que año tras año sorprende por la calidad de las interpretaciones. Es habitual que los músicos dificulten la tarea al jurado y en esta ocasión lo hicieron más si cabe, pues varios de ellos compartieron premio entre las diferentes categorías en este exigente concurso, cuyo primer premio quedó desierto.

Si bien la cuarta categoría está abierta a niños de hasta los diez años, tan sólo contó este año con un inscrito, natural de Alcañiz, que no logró pasar a la fase final, por lo que el acto del domingo corrió a cargo de violonchelistas de entre los 12 y los 19 años, integrados en las tres categorías restantes, la C, la B y la principal, la A, en la que participan violonchelistas de entre los 17 y los 19 años. Fue esta categoría la que tuvo el primer premio desierto, siendo el ganador del segundo premio el malagueño Mathias Mahrenholz Díaz.

El primer premio de la categoría B recayó en Gabriel Tomás, un barcelonés, al que le gustaría ser solista. Gabriel se mostró “muy orgulloso” de sí mismo, porque, explicó, “he estado trabajando todo el verano y estoy muy contento” de haber logrado este premio sobre un escenario “en el que me he dejado ir, he disfrutado y me lo he pasado bien”. Mathias estudia actualmente en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid con el chelista ruso Ivan Monighetti. Como premio recibió 500 euros y un diploma.

El primero de la categoría C tuvo dos ganadoras: Yuna Pons, de Cerdanyola del Vallés (Barcelona) y Julia Navarro, de Madrid, quienes podrán participar en el próximo concierto de la Fundación “Don Juan de Borbón”.

El premio especial “Joven Promesa Aragonesa”, destinado a un concursante nacido o residente en Aragón, recayó en Claudia Moliner, natural de Utebo (Zaragoza).

El presidente del jurado, Ángel Luis Quintana, violonchelista solista de la Orquesta Nacional de España, quiso dejar claro a los participantes que “estáis de enhorabuena, porque ya es un premio estar en este concurso” y que “todos no podéis obtener el primer premio, pero lo más importante es el proceso de aprendizaje, que os permite crecer como artistas y como humanos”. Sobre su estancia este fin de semana en Alcañiz, Quintana dijo que disfrutó de la “preciosísima ciudad y de los alcañizanos” y confesó que se va “feliz y más gordo”.

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alcañiz, Javier Climent, felicitó a la Asociación Cabriante y a los intérpretes por el “trabajo, esfuerzo e ilusión” depositados en “un concurso que es un orgullo para la ciudad, convirtiéndola en escenario de jóvenes talentos”.

Visiblemente emocionado, el presidente de la Asociación Cabriante, Vicente Dobato, anunció que el concurso ya trasciende a sus propios orígenes. Tras catorce años, ya no nos pertenece a nosotros, sino a Alcañiz y creo que la ciudad lo lleva con orgullo”.

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