Vecinos de Valmuel en lucha: “valemos más que 21.600 cerdos”
Los proyectos de construcción de tres macrogranjas porcinas en las inmediaciones de la pedanía alcañizana de Valmuel han creado un profundo malestar entre los vecinos, llegando a formarse un grupo de trabajo para analizar los perjuicios que podrían causar tanto al medio ambiente como a la calidad de vida de los habitantes de esta pedanía y para tratar de impedir su instalación. El Ayuntamiento de Alcañiz ha recibido alegaciones en este sentido que tramitará al INAGA, desde donde se debe valorar el impacto medioambiental de los proyectos. Hay más de cien presentadas entre las que se han enviado al Ayuntamiento y al Gobierno de Aragón.
Las tres infraestructuras se ubicarían en el mismo polígono (501 de Alcañiz), en un radio de menos de 2 kilómetros cuadrados. Pese a la interconexión entre terrenos y vínculos empresariales, se han presentado como proyectos de promotores o figuras jurídicas distintas. A ello hay que añadir que cada una de las granjas se ha diseñado para albergar 7.200 cerdos de cebo, que es el límite legal máximo permitido por la normativa aragonesa para una sola instalación sin pasar a exigencias administrativas superiores.
Y precisamente estos hechos son algunos de los que se argumentan en las alegaciones presentadas, que reclaman que se valore el impacto conjunto de las tres granjas y no de manera aislada. La suma total de animales sería de 21.600, pero al tramitarlas en anuncios separados en el Boletín Oficial de Aragón (BOA), cada proyecto declara de forma individualizada sus consumos de agua y sus emisiones de amoniaco o purines, que parecen menores de forma aislada.
Otro punto incluido entre las alegaciones presentadas alude a que el estudio “falsea a sabiendas” la dirección de los vientos dominantes cuando indica que “para evitar al máximo la emisión de malos olores, se ha tenido en cuenta la dirección de los vientos dominantes, no encontrándose la población en su trayectoria”. En cambio, en las alegaciones, respaldándose en herramientas virtuales al alcance de cualquier persona, se evidencia que el viento dominante en todo el valle del Ebro es el Cierzo, de procedencia Noroeste y Oeste-Noroeste.
Valmuel es una pedanía muy tranquila a tan sólo doce kilómetros del núcleo urbano de Alcañiz. Para los vecinos contrarios a estas macrogranjas, la serenidad de su lugar de residencia se quebraría si se llevasen a cabo. “No apetecería salir a la calle con el olor de los purines de unas granjas que no generarían más que cuatro o cinco empleos momentáneos para su construcción. Nos condenarían a todo el pueblo sin aportarnos beneficios”, sentencia Julia Vives, la portavoz del grupo vecinal.
“Actualmente, estamos en lucha, porque nuestros 115 vecinos valen más que 21.600 cerdos”, abandera Julia, autora de un manifiesto avalado por su grupo en que se airean preocupaciones como el deterioro de la tranquilidad de vecinos y visitantes que se alojan en las casas rurales o en el que lamentan que “los tomates que plantan nuestros padres en los huertos de toda la vida van a tener contaminantes y eso no es progreso, es envenenarnos”. Estos vecinos piden “al INAGA y al Ayuntamiento de Alcañiz que denieguen las tres macrogranjas por fraccionamiento fraudulento, por contaminación del Regallo y por hacer imposible la vida en Valmuel”.
El alcalde de Alcañiz, Miguel Ángel Estevan, ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad a la pedanía, declarando que “estoy y estaré del lado de los vecinos y de la defensa de los intereses de Alcañiz y Valmuel. No voy a prejuzgar una resolución que corresponde a la administración competente, pero tampoco voy a aceptar que se dé por bueno un proyecto sin comprobar rigurosamente todos sus efectos y todas sus autorizaciones”. Estevan asegura que “vamos a estudiar las alegaciones, a exigir respuestas sobre el agua, los purines y los impactos acumulativos y a actuar dentro de nuestras competencias ante cualquier incumplimiento”, concluyendo que “no se trata de estar a favor o en contra de una empresa. Se trata de exigir que se cumpla la ley y de garantizar que los intereses de nuestros vecinos estén protegidos”.
