Alcañiz. Jesús Jaime navegó por “un río de túnicas azules”

Jesús Jaime, quien fue párroco de Alcañiz entre 1995 y 2013, pregonó ayer lunes la Semana Santa de la localidad en la iglesia Santa María la Mayor, abarrotada de público.

Arrancó con referencias a Jesús, Santa Teresa, Ezequiel y un mar de aguas desbordadas que se convierte en vida, para hablar de un río y no del Guadalope, dijo, sino de “un río de túnicas azules” que “serpentea por las calles y plazas” de Alcañiz. “Manantial de aguas cristalinas, aguas azules” que van hacia la plaza de España y se convierten en torrente al descender por la calle Mayor hasta transformarse en “estruendo ensordecedor”.

Con la metáfora del río, Jesús Jaime, continuó todo un recorrido poético, mezclando historia, sentimientos y religión, hasta regresar al “mar de túnicas azules que desemboca en la plaza de España”.

“En su pequeña travesía por la ciudad” y “reflejando el azul del cielo” con el “estruendo ensordecedor que producen sus aguas” la procesión evoca al espectador diferentes sensaciones. Como el espectador, Jesús Jaime dijo, “aprendí a escuchar” “tratando de comprender qué pasa por las mentes” de los alcañizanos los días de Semana Santa.

Ausencias, familias, amigos, tradición, raíces, vivencias religiosas, un vínculo con el lugar de origen… son algunos de los sentimientos que evocan estas fiestas a los alcañizanos, consideró Jesús Jaime.

“Uno siente que pertenece a un grupo y tiene una vivencia de un nosotros”.

“No hay proyecto sin historia, ni utopía sin memoria”.

“Si escuchas atentamente… escucharás el canto polifónico del río”. “Sus aguas van extendiendo a su paso un rumor”. Ese rumor “se hace pregón, se hace buena noticia”, hablando de un Nazareno que murió para darnos vida y que infunde en quienes se le acercan “un anhelo de dignidad”.

A partir de ahí, el pregonero narró la historia de Jesús con referencias a la literatura de Unamuno, hasta su muerte que provoca el silencio de los tambores en la plaza de España.

“Si el grano de trigo cae en tierra producirá fruto abundante”. “Al silencio de la sepultura le seguirán los dolores de parto y, finalmente, la vida nueva”. El rumor de “el maestro está vivo” “estalla a plena luz”, como refleja la procesión de Las Palometas, que salen volando evocando “el Aleluya de Haendel”.

“El resucitado nos acompaña”. “Que suenen los tambores de Alcañiz hasta los confines de la tierra”.

“Vale la pena sumergirse en este río que tiene tantas voces”.

Muy aplaudido, al pregón le siguieron toques de tambores alcañizanos.

 

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