La lluvia, desluce las procesiones pero salva la temporada

La lluvia caída en los últimos días está teniendo una repercusión muy positiva en los embalses de las cuencas bajoaragonesas.
Si hace bien pocos días se estaban tomando medidas encaminadas al control exhaustivo del agua de riego para poder salvar la próxima campaña. En estos momentos las perspectivas son halagüeñas.
El embalse de La Estanca tiene 6 Hm3 sobre una capacidad máxima de 7. El embalse de Calanda que presentaba hace unos días un aspecto desolador, en estos momentos está al 80% de su capacidad con 43 Hm3. Hace un año tan sólo almacenaba 22 Hm3.
Más arriba, en la cuenca del Guadalope, el embalse de Santolea, según la información facilitada por Confederación Hidrográfica del Ebro, tiene almacenados 33 Hm3 de los 48 que puede almacenar. Hay que recordar que las obras (ahora paradas) impiden que pueda llenarse.
El embalse de Caspe todavía está en mínimos, pero posiblemente sea debido a que se ha preferido llenar los embalses de cabecera y es muy posible que si continua el régimen de lluvias comiencen a abrir compuertas para recoger nuevos caudales y que se llene el de Caspe. En estos momentos sólo tiene 14 Hm3 sobre una capacidad de 82.
Otro de los pantanos que todavía tiene recorrido para recoger agua es el de Cueva Foradada sobre el río Martín que está al 36% de su capacidad.
El embalse de Pena en la cuenca del Matarraña está al 56% de su capacidad.
Así que buen aspecto el de los embalses, que sin duda se mejorará con las lluvias de estos días, aunque como contrapartida desluzcan la Semana Santa.
