Diecisiete Ayuntamientos prefieren beber en chorrillo que en càntir

Botijo. Fotografía de Ricardo Rodríguez

Según publica en su blog la Asociación Cultural Amics del Chapurriau, el Gobierno de Aragón envió a 29 Ayuntamientos bajoaragoneses una carta instándoles a decidir si querían ser incluidos en la zona de denominación histórica catalán de Aragón. Diecisiete de ellos respondieron que no, ocho respondieron que sí y cuatro no contestaron.

Desde esta asociación se muestran “muy agradecidos” a los ayuntamientos que rechazaron ser incluidos (Belmonte de San José, La Ginebrosa, La Cañada de Verich, La Codoñera, Torrevelilla, La Portellada, Fuentespalda, Lledó, Ráfales, Fórnoles, La Fresneda, Valdeltormo, Torre de Arcas, Torre del Compte, Valderrobres, Maella, y Nonaspe) al considerar que “han dado una lección de sentido común al defender lo que siempre se ha hablado en sus localidades” por historia y tradición.

Votaron a favor los Ayuntamientos de Arens de Lledó, Beceite, Calaceite, Mazaleón, Monroyo, Peñarroya de Tastavins, Valjunquera, y Fabara y no respondieron los de Aguaviva, Cretas, Fayón, y La Cerollera.

Desde la asociación opinan que no apoyar el chapurriau es condenar a la desaparición a palabras como las que significan botijo: barrala, la cantrella, la pichella, lo chorrillo o lo reixat, “que ahora serán sustituidas”, dicen, por la catalana “càntir”.

 

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