A cada cerdo le llega su Choricer

Tradicionalmente, el tamaño de la mano de los niños determinaba el que tendría su merienda de tal día como hoy, “el Choricer”. Los que querían el bocadillo más grande, se esforzaban por alargar sus dedos.
Este jueves, previo al miércoles de Ceniza, es costumbre en Alcañiz ir a merendar al campo chorizo en una bolleta de pan, una celebración que, precisamente iniciaron los niños en la década de 1940. Los comercios de la calle Alejandre, como Tejidos Marco, fueron los primeros en cerrar la tarde de este día al no haber apenas actividad mientras los niños, seguidos de sus padres, pasaban el día en el campo. A continuación, comenzaron a cerrar por fiesta local el resto de los negocios.
Pero la fiesta da también mucho trabajo para garantizar que nadie se quede sin su chorizo y su bolleta. La Carnicería Montori lleva fabricando chorizos por encargo desde la semana pasada. El trabajo más intenso comenzó el pasado lunes. Desde entonces, las ventas van en aumento hasta hoy.

Nacho Montori, regenta esta carnicería que abrió su bisabuela en 1911 en un puesto del antiguo Mercado de Abastos y que hoy se ubica en la calle Caldereros. Nacho continúa con la receta que ella creó para el Choricer, la del “chorizo de vinagre”. El carnicero explica que este tipo de chorizo se vende tanto fresco como seco “para cortar y comer”. Este último es el más tradicional y ambos se venden con la típica bolleta.
Como muchos grupos de familiares y amigos alargan esta fiesta desde la comida hasta la merienda e incluso la cena, también se suelen comprar otro tipo de chorizos, como el rojo, el blanco o la longaniza, junto con otra carne para asar en los masicos.
El jueves, al finalizar la fiesta, Nacho Montori regresará a su carnicería para continuar fabricando chorizos, pues todos los años continúan pidiéndole el tradicional “chorizo de vinagre”, al menos, hasta el domingo.
