A partir del 1 de enero sin aceiteras

El uso de aceiteras en establecimientos públicos hosteleros quedará prohibido a partir del próximo mes de enero. La norma la dicta la Unión Europea para evitar el fraude en el aceite de oliva. Estará permitido usar botellas no reutilizables y también monodosis.
Hay establecimientos bajoaragoneses a los que esta normativa no les afectará. Es el caso del Parador de Alcañiz, que no utiliza aceiteras y lleva muchos años acompañando los platos de sus clientes con botellas irreutilizables de 250 cm3 de aceite Impelte del Bajo Martín, de la Denominación de Origen Aceite del Bajo Aragón.
En cambio, pequeños establecimientos como el Bar Volante de Alcañiz utilizan, como muchos otros, las tradicionales aceiteras. El propietario del bar no ve del todo mal la nueva normativa, al considerarla más higiénica y al servir para evitar fraudes. Reconoce que adaptarse a ella le resultará caro, pero asegura que el cliente no notará una subida en los precios.
El restaurante Guadalope de Alcañiz usa tanto aceiteras como monodosis para acompañar los menús. Los propietarios reconocen que las monodosis resultan muy caras y aceptan la normativa porque no queda otra. “Es una norma y la acatas”.
El director técnico de la Denominación de Origen Aceite del Bajo Aragón, Juan Baseda, explica que su marca lleva luchando muchos años porque se retiren las aceiteras. Según Baseda este tipo de recipientes “no es digno para un producto como el aceite Virgen Extra”, al considerar que degenera la calidad del producto. La D.O. Aceite del Bajo Aragón distribuye su aceite a muchos restaurantes en botellas de 250 cm3. No distribuye monodosis, aunque no descarta hacerlo en un futuro.
Al gerente de la cooperativa Aceite del Matarraña la nueva normativa le parece “perfecta” por “autentificar la marca” de cara al cliente. También distribuye su aceite en pequeñas botellas de 250 cm3 irrellenables cuyo tamaño se asemeja al de las aceiteras y tienen un sistema antigoteo.
Pero hay fabricantes en pequeñas poblaciones que distribuyen el aceite en garrafas a los restaurantes donde lo sirven en aceiteras y que ahora deberán adaptarse a los nuevos envases que, cuanto más pequeños, más caros resultan.
Vicente Gaibar, de la fábrica de aceite Gaibar Hermanos S.L. de Alcañiz, lleva casi 50 años entregado al aceite y su distribución. Opina que “todas estas normativas encarecen la vida” y que, aunque se consiguen resultados “muy bonitos y limpios”, se genera mucha basura de envases de cartón y plástico. Vicente recuerda que hace más de veinte años, antes de que se regulase el tamaño, material y etiquetado de los envases, los clientes acudían a comprar aceite con sus propios recipientes y que “el que traía su envase ya se preocupaba de llevarlo limpio”.
Con la entrada en vigor de la nueva normativa, Vicente indica que su empresa se adaptará, como siempre lo ha hecho a la demanda de los restauradores. Con visión de futuro, cree que terminarán triunfando las pequeñas botellas de 100 cm3, con las que pueden aliñar sus platos entre 2 y 3 comensales. Opina que las botellas de 250 cm3 podrían acarrear problemas de presentación, ya que “lo más bonito es servir la botella entera” y que, si sobra aceite, servirla empezada a otra mesa ya no queda tan bien. Además cree que muchos clientes querrían llevarse la botella porque la han pagado. Por eso, cree la de 100 cm3 resultaría a la larga más económica y se daría con ella un mejor servicio.
La empresa de Gaibar ya distribuyó su aceite hace años en este tipo de botellas de 100 cm3, más bien por moda, y Vicente cree que su uso volverá a implantarse ahora por necesidad.
