Alcañiz. Fiestón paralelo a MotoGP

Miles de personas, aficionadas o no a las motos, abarrotaron la gran fiesta en la que se convirtió el centro de Alcañiz con motivo del campeonato mundial de MotoGP que se disputó en Motorland el pasado fin de semana. Desde escenarios distribuidos por la avenida Aragón y las plazas de España, Mendizábal y Santo Domingo salía música de lo más comercial, algún tema de rock de esos que mueven la cabellera de los moteros más tradicionales o incluso fusiones de estilos muy dispares pinchadas por los djs más atrevidos. Como casi todos, los gogós lo bailaban todo.
Todos esos sonidos quedaban ocultos a ratos bajo los estridentes acelerones que atraían a unos y desagradaban a otros. Para quienes no estaban acostumbrados a este tipo de concentraciones resultaba extraño que numerosas personas animasen y vitoreasen a los moteros que traían sus ruedas más viejas para desgastarlas en exhibición pública en las calles de Alcañiz. Y también sorprendía que muchos ni se tapasen la nariz cuando esta práctica se sumergía en una gran nube con olor a caucho quemado.
Pero hay gustos para todo y por eso en los puestos de artículos moteros, instalados a lo largo de la avenida Aragón, se vendían camisetas y gorras de los diferentes pilotos participantes en el campeonato y otro tipo de artículos para quienes simplemente les gustan las motos, adornos con calaveras, pañuelos, pulseras…
Y la comida no faltaba. Una gran paella de caldereta a “5 euros el platazo” se rebañó tanto el viernes como el sábado. Casi siempre tenía cola el puesto de bocadillos de Ternasco de Aragón y resultaba muy difícil encontrar sitio para cenar en los establecimientos de Alcañiz. Las terrazas estaban llenas incluso para tomar algo pronto por la tarde. Tanta gente había que los amigos no acababan de encontrarse y en muchos móviles se escribía y se leía “dónde stais?”.
Además de los números espontáneos que los moteros daban por las calles, muchos de ellos salpicados de alcohol, había actos programados por profesionales de las acrobacias en moto, como el que se pudo ver en la plaza de toros con vaquillas o el que reunió a muchos curiosos junto a la misma plaza.
Los visitantes llenaron hoteles de Alcañiz y de otras poblaciones cercanas, casas rurales, pisos de alquiler y zonas de acampada. Varias tiendas de campaña se instalaron en la ribera.
Todavía se respira el olor de la fiesta en las calles, algunas de las cuales mantienen esa atracción especial por las suelas de los zapatos. Pero los productos de limpieza no borran los recuerdos del evento que ya se comparten en las redes sociales en álbumes de fotos. Habrá más el año que viene.
