Alcañiz. Guerra con efectos especiales

 

“Pánico, angustia y dolor y otras personas viven lo mismo hoy en día”, indicó Amor Pascual hablando de la importancia que tiene hacer memoria histórica en uno de los refugios antiaéreos de Alcañiz que ha sido rehabilitado.
Ayer se inauguró este resguardo de los bombardeos que sufrió Alcañiz durante la guerra civil española en 1938 por parte de las tropas fascistas italianas.
Este refugio, uno de los treinta y ocho documentados en Alcañiz, se encuentra en el barrio de los Almudines y tiene acceso por dos calles, la Teniente Moore y la Santo Domingo.
Tiene unos cuarenta metros de largo, techado con bóveda encofrada de hormigón, con entradas en recodo, es decir tapadas parcialmente por un tabique para evitar que los restos de las bombas se colasen por la puerta.
A partir de ayer, forma parte de la oferta turística de Alcañiz y puede visitarse de manera guiada a través de la oficina de turismo municipal. Para que los visitantes no tengan que hacer mucho esfuerzo imaginativo, los miembros de la escuela taller del ayuntamiento alcañizano, dirigidos por Santiago Martínez, no sólo han acondicionado y restaurado el espacio, también lo han convertido en un museo didáctico. Dentro puede verse un documental en el que se recogen testimonios de personas que vivieron el bombardeo de Alcañiz. A pesar de tratarse de recuerdos poco agradables, los testigos lo cuentan de manera entrañable, fresca y dicharachera, algo que arrancó sonrisas ayer al público presente en la inauguración. Pero cuando termina el vídeo, cambian las caras. La luz del refugio se apaga y se escuchan gritos y bombas caer en el exterior. A los efectos especiales se suma el cegador resplandor de las bombas entrando por una de las puertas.
Hay un hallazgo dentro de otro. Al realizar los trabajos de rehabilitación del refugio, se descubrió que uno de los muros es parte de la muralla medieval de Alcañiz.

  
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