Alcañiz. Las tortugas invasoras se huelen la trampa
Los galápagos de Florida son tortugas que todavía se venden en tiendas de animales. Se compran cuando miden apenas dos o tres centímetros. Crecen lentamente y pueden llegar a alcanzar los 25 o 30 centímetros. En muchas ocasiones, cuando aumentan de tamaño, sus propietarios las arrojan al río. Allí se hacen fuertes, quitando terreno y alimento a las tortugas autóctonas y mezclándose ambas especies.
Al estar amenazadas las especies autóctonas (galápago leproso y galápago europeo), la Asociación de Amigos del Río de Alcañiz en colaboración con agentes de protección de la naturaleza del gobierno de Aragón comenzará en breve a capturar a las tortugas invasoras.
Para ello colocan varias redes en forma de embudo en diferentes puntos del río Guadalope, con un cebo en su interior. Las especies autóctonas son devueltas al agua. Las de Florida se llevan a un centro de protección animal de Zaragoza donde se mantienen o se dan en adopción.
Es la segunda vez que se realiza esta campaña que dura unos dos meses. El año pasado tan solo se capturaron tres tortugas invasoras, de las más de setenta que cayeron en las redes.
Vicente Cerdán, presidente de la Asociación de Amigos del Río, explica que las de Florida son más reacias a caer en la trampa. Desde la DGA ven estos datos de manera positiva, indicando que hay muchas más tortugas autóctonas que invasoras, aunque indican que es necesario ir perfeccionando la estrategia de captura.
En total se llevaron seis galápagos de Florida al centro de acogida animal de Zaragoza, ya que hubo varios propietarios que entregaron sus tortugas directamente a los agentes durante la campaña en vez de soltarlas en el río.
Todas las tortugas capturadas, autóctonas y extranjeras, son medidas y se les marca el caparazón para hacerles un seguimiento cuando son recapturadas.
