Alcañiz. Uf, no se le jodieron los tambores

El psiquiatra alcañizano Juan Domingo Alejos pregonó ayer la Semana Santa alcañizana en un teatro que se quedó sin butacas para tanto público, por lo que varias personas siguieron el acto de pie. Juan, que ejerce la psiquiatría en Barcelona, que fue médico militar en el ejército español y médico colaborador en las carreras de Alcañiz, comenzó su discurso así: “ya se me han jodido los tambores, hijo”. Y es que su padre perdió el dedo pulgar en un accidente con la cosechadora. A este recuerdo siguieron otras de sus vivencias, como sus emociones de niño cuando se celebraba la Semana Santa en el que fue su colegio, Escolapios, ensayando el toque del tambor con sus hermanos o viendo tensar el parche a su padre. “De pequeño me hacía un lío” porque la Virgen subía al Gólgota un día con su hijo, en una procesión, y al día siguiente continuaba la Virgen con su hijo subiendo al Gólgota en otra procesión. Concebía, dijo, la Semana Santa como una combinación de fiesta y de solemnidad, al lado de su familia y sus amigos. También recordó los momentos previos a las procesiones, cuando su padre les decía “daros prisa” mientras su madre preparaba unas croquetas de bacalao. “La imaginación infantil nos hacía pensar misteriosas historias”, dijo, cuando veían a las penitentes que llegaban, incluso a arrastrar cadenas. “Salud para otro año” es la frase que recuerda de su padre cuando terminaba el Santo Entierro.
“Se impone el toque del que más seguidores consigue”, concluyó Juan tras explicar las dificultades para mantener el toque cuando hay desfases de tamborileros próximos que llevan el mismo toque.
“Se dice que los esquimales distinguen entre más de 30 colores de blancos distintos” a los que han dado nombres distintos. Tras esa rompedora incisión cuando ya finalizaba su charla, Juan propuso poner nombres a los diferentes toques para evitar su pérdida. Así, indicó, por ejemplo, un tamborilero diría a otro“¿sabes tocar el toque de El Cuartelillo?”. Otros toques podrían llamarse “La Estanca” o “La Glorieta”.
Como Juan había comenzado preocupando al público, quiso aliviarlo al finalizar su pregón. Les dijo que su padre pudo seguir tocando, con un muñón en lugar de pulgar.
Durante su discurso, Juan había dicho que nunca terminaba de abrirse bien la mangrana de “Las Palometas”. El alcalde de Alcañiz, Juan Carlos Gracia Suso, al finalizar el pregón, le aseguró que este año se abriría sin problemas porque se ha arreglado.
Pablo Roda, párroco de Alcañiz a gradeció al pregonero que en su juventud “me ayudó a aprobar el bachillerato elemental” y deseó a los vecinos “que tengamos una piadosa y gozosa Semana Santa”.
El pregón completo de Juan Domingo Alejos puede leerse AQUÍ.
En la fotografía: Juan Domingo Alejos, tras los tamborileros, el cuarto por la izquierda.
