Aún queda por arder

Baile del Rodat en la Hoguereta de Castelserás

La tradición por San Antón y San Sebastián se sigue estos días encendiendo numerosas hogueras en muchas poblaciones del Bajo Aragón, gran parte de ellas ardieron el pasado fin de semana, sumándose a este ritual la bendición de los animales en las plazas de los pueblos. La mayor de todas, la monumental Hoguereta de Castelserás, arderá esta noche y en torno a la misma se bailará el Rodat, al son la dulzaina y el tambor. Un chopo de 20 metros de altura y 50 centímetros de diámetro, que lleva una semana colocado en el centro de la plaza del Ayuntamiento, avanza la altura que tendrá el fuego, alimentado por madera de olivo, presquera y pino.

Tradicionalmente, antes del encendido tiene lugar la “cercavilla”, un acto en el que alcalde y secretario salen del Ayuntamiento seguidos de la dulzaina y el tamboril, junto a los “carambelleros”, quienes portan el fuego en un candil con el que encenderán la leña. Antiguamente, el bailador, que debía ser hombre y estar casado, pedía permiso al alcalde para bailar el “Rodat” y, cuando se le concedía arrojaba su boina al fuego comenzaba el baile.

Sobre las doce de la noche, varios hombres intentarán cortar el chopo con astrales.

La finalidad del fuego durante estas fiestas es la purificación de quienes a él se acercan. Quizás los que más se aproximaron el pasado fin de semana a las llamas fueran los vecinos de Estercuel, donde la procesión de La Encamisada marca un recorrido a pie y a caballo por 15 hogueras distribuidas por diferentes barrios, premiándose la mejor armada, que en este caso fue la de la plaza del Olivar. Además, en esta población se celebra un concurso de aliagas, con premio a la más grande. Víctor Magallón fue el ganador con su planta que casi alcanzaba los 9 metros de altura. Cuentan algunos vecinos que un truco para lograr una gran aliaga es ir orinando en ella a lo largo de todo el año.

En Alcañiz la hoguera la armaron los agricultores y ganaderos de la Cooperativa Nuestra Señora de los Pueyos. Junto a la misma, los niños jugaban sacando parte del fuego para crear sus propias hogueretas de San Antón.

El domingo se aprovechaban las brasas para asar almuerzos y comidas.

Hoguera de Valmuel. Foto: Roberto Lahoz

 

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