Desde Alcañiz, Iván recuerda su experiencia en Las Vegas
Volvió el pasado mes de julio de una experiencia inolvidable en Las Vegas. Ha pasado mes y medio y todavía no se desprende de las sensaciones allí vividas.
Cuando a mediados de junio el alcañizano Iván Navarro Borruey quedó clasificado a través de un torneo de internet para el campeonato del mundo de póker, que se celebraba en Las Vegas, apagó perplejo el ordenador de su casa en Alcañiz y fue a abrir el bar donde trabaja sintiendo que “no me lo podía creer”. Y no había mucho tiempo para los preparativos porque “en veinte días me iba”.
Era la primera vez que salía de España y la primera que viajaba en avión y no tenía ni idea de inglés. Se iba él solo, no conocía a nadie.
Un amigo suyo de Barcelona le enseñó a jugar al póker hace tres años cuando acudía a visitarlo a Alcañiz en vacaciones, e Iván al principio no se tomó el juego muy en serio. “No me decía nada”, recuerda. Además olvidaba las reglas del juego y cuando volvía su amigo en las siguientes vacaciones tenía que volvérselas a enseñar.
Más tarde se apuntó a torneos de póker en un bar, y su interés fue creciendo hasta el punto de que comenzó a leer sobre este juego a través de internet y se compró varios libros. Pero recuerda que lo que realmente le despertó emoción por el póker fueron unos vídeos de profesionales jugando a través de internet en campeonatos del mundo. Fue entonces cuando deseó “yo quiero estar ahí” y consiguió traspasar la pantalla del ordenador.
Iván describe el ambiente de juego en Las Vegas como en las películas y reitera la amabilidad de las personas. Se preocupaban mucho por él y por sus resultados durante el campeonato. “Siempre está el chulillo de turno en alguna mesa, pero en general la gente era muy amable”.
Nunca había jugado en un campeonato de tanto nivel y recuerda el ambiente de profesionalidad. “La gente se lo tomaba muy en serio” y describe que “mientras estás sentado te tienen respeto”. Lo compara con los torneos en los que solía participar a través de internet y ve una diferencia abismal entre éstos y el mundial de Las Vegas.
Iván jugaba en mesas de un máximo de nueve jugadores, llegando a estar compitiendo a la vez dos mil personas, de las siete mil que participaban en el campeonato.
Pasó la primera fase, pero en la siguiente fue eliminado. “Tenía pocas fichas y tuve una mala jugada”, dice, pero no lo lamenta, porque tiene claro que lo que quería era vivir la experiencia. “Me sentí muy agusto”.
La entrada del campeonato costaba diez mil dólares, pero Iván había ganado doce mil en el torneo que lo clasificó por internet. El resto le sirvió para pagar los billetes de avión y para quedarse unos días más en Las Vegas.
A las horas de ser eliminado, Iván no perdió el tiempo y se apuntó a algunos torneos de casinos de Las Vegas. Allí conoció a dos madrileños. Durante el juego “no te dejaban hablar en otro idioma que no fuera el inglés y yo escuché a dos jugadores de mi mesa hablar en español, así que cuando terminó el torneo dije estos no se me escapan”. Iván dice que su timidez se disparó en Las Vegas al no defenderse en Inglés, pero todo se resolvió con uno de estos dos nuevos amigos que, según Iván “hablaba inglés perfectamente y de tímido no tenía nada”. Así que juntos recorrieron varios lugares de la ciudad del juego.
