Intervenidos alimentos en mal estado en un locutorio y una carnicería de Caspe

La Guardia Civil ha imputado a S. Q. A., varón de 36 años, de nacionalidad paquistaní y vecino de Caspe, propietario de un locutorio y una carnicería en esa localidad, por un delito contra la salud pública y ha cerrado cautelarmente su carnicería. Distribuidos en los dos comercios, la Guardia Civil, ha intervenido 300 kg de pescado y otros productos alimenticios no aptos para consumo humano.
Algunos de los productos estaban en estado de putrefacción, otros contenían insectos.
El pasado día 13 de septiembre la Patrulla de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de Caspe tuvo conocimiento de que en un establecimiento comercial de la citada ciudad podrían estar vendiéndose productos alimenticios en mal estado.
Por estos hechos la Guardia Civil, coordinados con dos inspectores de sanidad de la DGA, realizaron, ese mismo día, dos inspecciones en dos locales que pertenecían al mismo propietario, tratándose de una carnicería y un locutorio, ubicados en el casco urbano de Caspe.
Durante la primera inspección, llevada a cabo en la carnicería, los agentes observaron numerosas deficiencias que atentaban contra la salud pública, ya que se estaba vendiendo carne a una temperatura de 20ºC, cuando lo estipulado por la ley es que ésta se encuentre a 7 ºC. Igualmente hallaron frutas y verduras en mal estado de putrefacción, diferentes tipos de leche sin refrigerar, productos envasados que estaban caducados, harinas a granel que contenían insectos vivos y muertos, productos extranjeros sin etiquetar e incluso un arcón congelador en cuyo interior había aproximadamente 300 kg de pescado recongelado, sin identificar, en mal estado de congelación y putrefacto. Alimentos que estaban expuestos para su venta al público.
En el local también se hallaron seis bombonas de butano que el propietario utilizaba para su venta ilegal, ya que se pudo comprobar que no tenía la correspondiente licencia para realizar esta actividad.
En la inspección del locutorio, la Guardia Civil observó que en el interior de 4 arcones congeladores había almacenadas barras de pan congeladas que igualmente se encontraban en mal estado de conservación, con una temperatura no apta para el consumo humano.
Por todo lo anterior los agentes intervinieron, para su destrucción, los productos alimenticios no aptos para el consumo humano, tratándose de los siguientes:
- 300 kg de pescado putrefacto
- Varios lotes de salchichas precocidas en mal estado
- 4 paquetes de arroz caducados
- Varios lotes de aceitunas con hongos
- 5 sacos, de 10 kg de peso cada uno, de ajos blancos sin conocer su procedencia
- 1 caja de jengibre en mal estado
- 2 cajas de sandías sin etiquetar
- 550 kg de cebollas sin conocer procedencia
- 1 caja de calabacines putrefactos
- 3 cajas de guindillas en mal estado
- 200 barras de pan en mal estado de conservación
A fecha de hoy, según los datos recabados por los equipos de investigación, la carnicería se encontraba abierta hasta que la autoridad competente resuelva el expediente sancionador, ya que los productos en mal estado fueron retirados y desinfectado el comercio.
