Joven alcañizano en Turquía analiza el golpe de estado

El joven alcañizano Oscar Milián reside en Turquía desde hace unos 5 años y hace 4 que vive en Estambul, donde es Director Regional de Ventas para Europa y Américas en el sector de ventas al por mayor y estrategia interna y externa de una empresa de electrodomésticos.
El pasado viernes fue testigo del intento de golpe de estado que aconteció en el país, el cual comenzó a las once de la noche y del cual Oscar tuvo conocimiento una media hora más tarde a través de la televisión y las redes sociales.
“Lo primero que hicimos fue poner la televisión para ver qué es lo ocurría. Al principio todo era bastante confuso porque sólo se sabía que los militares habían cortado el acceso a infraestructuras como los puentes del Bósforo y el Aeropuerto. El presidente no dijo nada hasta las 2 de la madrugada y a las 12 doce de la noche los golpistas se autoproclamaban en el poder. Con lo cual, hubo una o dos horas en las que se pensaba que el poder estaba con los militares. Entre la una y media y las dos de la madrugada, el presidente (desde su avión, sobrevolando el país, custodiado por dos cazas) dio un mensaje al pueblo solicitando que salieran a la calle a manifestarse por la democracia y, en caso de estar en contra del golpe, que así lo demostraran. Así ocurrió, miles y miles y miles de personas salieron a la calle a decir no al golpe. De esta forma, los civiles, retomaron infraestructuras y los vehículos militares sofocando dicha intentona. Fue, claramente una victoria del pueblo turco, pero cabe decir, sin mucha oposición por parte de los golpistas, que no parecían muy por la labor de cumplir su misión”, cuenta Oscar.
El alcañizano no salió de casa porque “ese día no tenía planeado salir, pero perfectamente me podía haber cogido fuera cenando o tomando algo. A las 2 de la madrugada, cuando el presidente pidió que el pueblo saliera a la calle, las mezquitas y grupos de hombres llamaban a los hombres (no a mujeres y niños por si acaso pasaba algo) a salir a la calle y parar el golpe por y para el pueblo”.
Oscar describe que “el ambiente en la calle fue un poco extraño, aunque no todo lo malo o enrarecido que se puede entender desde fuera de aquí. Los turcos son muy echados “palante” y no les asusta prácticamente nada. Así pues, entendieron perfectamente que tenían que tomar el toro por los cuernos para evitar viejos fantasmas del pasado como en los 80. Una vez se supo que el golpe estaba controlado (4-5 h. de la madrugada) el ambiente fue festivo por todo el fin de semana, siendo la euforia de los ganadores conservadores demócratas. Porque, al final, como bien se ve en todas las imágenes, los que salieron a la calle fueron los conservadores demócratas”.
Oscar estuvo tranquilo durante los hechos y tranquilizó también a su familia en Alcañiz: “no sentí miedo en ningún momento, sé que desde España se pudo ver con cierto temor, pero internamente nunca dio la sensación de que fuera a terminar en nada escandaloso, porque las intenciones eran vanas y difuminadas. Parecía que acabaría más pronto que tarde, porque todo el mundo desde el minuto uno estaba en contra de dicha acción. Naviera, Judicial, Ejército del Aire, Policía Nacional, Fuerzas Especiales, Fuerzas de Inteligencia... en el minuto uno se manifestaron en contra del golpe.
Aparte de todo ello, no sentí miedo porque nadie, absolutamente nadie alrededor mío manifestó miedo.
De hecho, muchos de mis vecinos se echaron a dormir y “mañana será otro día”.
En cambio, su familia sí “obviamente”, “reaccionó con temor”. “Pero, como bien les expliqué, no había razón para preocuparse porque no parecía prosperar. Cabe destacar que no sólo familia, sino amigos y conocidos me preguntaron a mí directamente, dando su apoyo o indirectamente, preguntando a familiares o amigos. Desde aquí, me gustaría dar mi más sentido agradecimiento a todos los familiares, amigos y conocidos que desde tan lejos se preocupan por nosotros dándonos todo su ánimo.
En opinión de Oscar, “no fue un golpe de Estado, no fue muy claro y directo. Ya que hay muchas lagunas por clarificar (que nunca se clarificarán). ¿Quiénes fueron los instigadores del golpe? Esa es la gran pregunta. Tal vez fue Fetullah Gulen, un antiguo aliado ideólogo islamista de Erdogan, que se autoproclamó expatriado en EEUU por sus diferencias ideológicas y evolución con Erdogan y su partido AKP. Tal vez fue el propio Erdogan el que creó el autogolpe de Estado para poder así consolidar su gran obra política que es ser Jefe de Estado indefinido (igual que el Rey de España) y, así, eliminar a todos sus enemigos de un golpe sin quejas en la oposición (hay más de 8.000 detenidos hasta el momento).
En cualquier caso, fuera quien fuera el que creó este intento de golpe de Estado, su intención y propósito no era obtener el gobierno del país, sino la inestabilidad momentánea del país para su propio beneficio.
Con el tiempo, veremos más claro cuáles eran las intenciones de este intento de desestabilizarnos”.
La vida de Oscar Milián en Turquía, dice, no es tan diferente a la alcañizana:
“Por mucho que a veces la gente piense que mi vida es muy distinta a la de allí, no lo es tanto. Trabajo en una oficina como todo el mundo, voy al gimnasio a veces, salgo a cenar con mis amigos y mi novia, salimos a tomar unas cervezas, a la playa en verano... lo normal. Hay cosas que cambian por supuesto, el tráfico es horrible en una metrópoli de 20 millones de personas, los horarios de comida son distintos… ese tipo de cosas, pero nada más lejos, tenemos una vida muy normal (nada exótica) y, como siempre digo, hoy en día, prácticamente en cualquier país del mundo puedes hacer una vida normal si respetas a todo el mundo”.
La religión no es “la gran diferencia”:
“A veces la gente piensa que la religión es una barrera o la gran diferencia y al final suele ser lo contrario. Mis mejores amigos son Islámicos y algunos de ellos rezan cinco veces al día, pero en vez de buscar diferencias con nuestra religión, buscan puntos en común y similitudes que nos unen (que son más que lo que nos diferencia), al igual que el respeto mutuo impera en el país. Incluso, me gustaría destacar, que jamás nunca, nadie me ha criticado o juzgado por no ser musulmán o cristiano, cuando en Occidente se prejuzga demasiado rápido a la gente por sus creencias.
Si cabe destacar algo que nos diferencia es que aquí se trabaja mucho más que en España. En España de media hacemos entre 1.800 y 2.200 horas anuales de trabajo, cuando aquí lo normal es hacer unas 3.200 - 3.600 horas al año. Viven para su trabajo y cuando salen del trabajo, para su familia y amigos.
Por otro lado, el ritmo de vida es frenético en Estambul, la gente vive extremadamente acelerada y se puede ver y palpar en cada paso que das”.
Turquía le ha dado muchas oportunidades laborales:
Oscar cuenta que en Turquía hay “muchísimos españoles” y que “no me arrepiento para nada de haber venido a Turquia, porque todo lo que he aprendido aquí como persona no tiene valor. Al igual que las oportunidades laborales que me ha dado un país como Turquía en ebullición no las habría tenido en España hasta los 40 años y aquí me las dieron con 28 años, cuando me recorrí medio mundo por trabajo. Por todo ello, una experiencia así no tiene precio.
