Los altibajos de La Estanca anegaron un nido peculiar

Charrán común. Autor: Eduard Reverte

La Estanca de Alcañiz fue escenario el pasado mes de junio de un "cortejo nupcial" propio de las zonas de costa y muy extraño en zonas de interior: una pareja de Charrán Común, una especie de “Golondrina de Mar”, construyó su nido en el embalse alcañizano.

Se trataba de un acontecimiento importante en el ámbito de la ornitología, pues si es raro ver Charranes en aguas del interior, más extraño es que aniden en ellas.

El ornitólogo Javier Moreno explica que este caso fue uno de los escasísimos intentos de reproducción de esta ave migradora de larga distancia en el interior.

La pareja construyó su nido en un pequeño islote que emergió al bajar considerablemente el nivel del agua debido a los trabajos que la Confederación Hidrográfica del Ebro realiza en el embalse.

Allí, explica Moreno, el macho llevaba pequeños peces a la hembra para que se alimentase y se defendían de las gaviotas abalanzándose sobre ellas y emitiendo fuertes sonidos, algo que el ornitólogo califica de “espectacular”.

Pero cuando el nivel del agua subió para abastecer el riego, el nido quedó anegado y adiós pollos y adiós padres.

Tanto por respeto a los charranes como al resto de aves acuáticas protegidas, desde Protección de La Naturaleza recomiendan no navegar entre el Monumento al Tambor y el observatorio de aves, ya que es la zona del embalse más frecuentada por ellas.

 

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