Los ladridos no llegan al ayuntamiento, el servicio sí.

La asociación protectora de animales de Caspe “ADAMA” lleva varios años intentando que el ayuntamiento les ceda un emplazamiento en mejores condiciones para mantener a los perros.
Actualmente los animales están en un almacén municipal donde hay tres casetas de perros. Pero consideran que este espacio no es el idóneo para poder mantenerlos y piden que se les ceda un terreno que pertenece al ayuntamiento y que, aseguran, no tiene utilidad asignada.
Aparte del almacén la asociación no recibe ningún tipo de ayuda desde el consistorio. Sin embargo, sus miembros están realizando un servicio para el municipio, porque, según explica la socia Sara Ribeiro, cuando se extravía un perro los agentes de policía local o de la guardia civil llevan el perro a la protectora para que se encarguen de él estos trabajadores de manera desinteresada.
En ocasiones, vecinos abandonan perros a las puertas del albergue. Los socios han llegado a recoger incluso camadas de cachorros.
Los socios pagan dos tipos de cuotas, algunos dieciocho euros cada semestre, otros, en cambio, veinticuatro euros al semestre.
Con ese dinero, la asociación se encarga de comprar pienso, realizar carteles para anunciar los extravíos, colocarles el microchip en caso de que no lo tengan, pagar una revisión completa en el veterinario y vacunarlos. Además, si no tienen sitio para los animales en el almacén, los socios pagan de su bolsillo el servicio de guardería canina en Escatrón.
Actualmente se hacen cargo de cuatro perros en el almacén y de dos más que permanecen en la guardería de Escatrón.
Las socias se van turnando, de manera que los animales estén atendidos de lunes a domingo.
Si en unos días no aparecen los dueños, se encargan de darlos en adopción.
Sara indica que han solicitado tres veces al ayuntamiento por escrito “que nos dejen otro sitio, que lo tienen”. Pero en ningún momento, asegura, han obtenido respuesta.
Otra de las peticiones que la asociación hace al ayuntamiento es que vuelvan a instalar el censo municipal canino, es decir una cuota que deben pagar los vecinos al ayuntamiento por tener un perro. Según Sara, hace años el censo estaba en activo, pero ahora lleva tiempo sin estarlo.
Desde este diario, hemos intentado en vano ponernos en contacto con el concejal de medio ambiente para incluir sus declaraciones.
