Los restauradores no quieren soltar sus aceiteras

En España está prohibido el uso de aceiteras en restaurantes y bares desde el pasado uno de enero, si bien se ha dado un plazo de dos meses (hasta el 28 de febrero) para adaptarse a esta normativa. El aceite de oliva que se sirva a los consumidores deberá estar envasado en un recipiente no rellenable, cerrado y con la etiqueta correspondiente. Las opciones más comunes son el uso de aceite envasado en pequeñas botellas o en monodosis.
La mayoría de los restauradores bajoargoneses consultados por este medio de comunicación muestran su rechazo a esta normativa. En general, indican que les supone mucho más gasto, que genera mucha basura y que, en el caso de las monodosis, la medida resulta incómoda y sucia para los clientes al poder mancharse con el aceite.
Las aceiteras y vinajeras continúan en las mesas de muchos restaurantes hasta que finalice el plazo de adaptación. Otros se adaptaron ya el día uno, como es el caso del Hotel Ciudad de Alcañiz, que ha sustituido sus aceiteras por monodosis. Desde la dirección de este hotel, indican que además de resultar una medida que “sale mucho más cara” conlleva más trabajo, ya que las monodosis se sirven en platitos, y también que puede resultar más sucio que las aceiteras para los consumidores.
Restaurantes como “Guadalope”, de Alcañiz, y “Paraíso Caracas”, de Alcorisa, continúan usando aceiteras mientras barajan qué medida tomar. En ambos establecimientos ven mal la prohibición de las aceiteras, si bien el hotel Guadalope ya lleva tiempo sirviendo aceite en monodosis para los desayunos. El responsanble de “Paraíso Caracas” indica que se intentarán aliñar los platos en la cocina para así evitar tanto gasto en monodosis o botellas de mesa.
Uno de los restauradores consultados se ha negado rotundamente a acatar esta ley. Indica que “veo mucha mano negra detrás” de una normativa que considera que beneficia a los que la han creado. Dice que sus clientes usan muy poco aceite para aliñar sus platos, por lo que supondría, indica, un derroche. Asegura que en su restaurante siempre se ha usado Aceite del Bajo Aragón y que así se lo hace saber a sus clientes, a los que continuará sirviéndoselo en aceiteras que, “cuando están sucias, se lavan”.
Aunque todavía continúa sirviendo en aceiteras, el hotel Santa Bárbara de Andorra ofrecerá monodosis a partir del 28 de febrero. A su responsable no le parece nada bien esta norma. “Es mucho más sucio para el cliente, las vinajeras están limpias siempre, pero las monodosis se rompen y el aceite sale por fuera” y el uso de botellas resulta muy caro, indica.
La responsable del hotel “El Salt” de Valderrobres cree que la nueva norma “no tiene ninguna lógica”. En este caso, tienen su propia cosecha de olivas cuyo prensado encargan a una almazara de la localidad. Ahora, han tenido que encargar la fabricación de pequeñas botellas para poder continuar sirviendo su propio aceite a sus clientes, con el gasto que conlleva.
La propietaria no ve lógico que a la vez que se fomenta el reciclaje, se cree una normativa que “nos hace hacer más basura”.
La normativa no afecta a los restaurantes que ya llevan muchos años sirviendo botellas irreutilizables, como es el caso del Parador de Alcañiz. Y con ella se muestran encantados grandes fabricantes de aceite de la zona que verán con todas las garantías sus marcas en las mesas de los establecimientos, como es el caso de la Denominación de Origen Aceite del Bajo Aragón o la cooperativa Aceite del Matarraña. Ambos distribuyen su aceite de mesa en pequeñas botellas de 250 cm3 irrellenables.
