Pasará por laboratorio la hipótesis sobre la producción de aceite en el Palau
Entre esta primavera y el próximo verano está previsto que se realicen análisis para documentar la hipótesis sobre si el yacimiento íbero-romano de El Palao de Alcañiz era un centro de producción y comercio de aceite. Los objetos de los análisis serán pavimentos y cubetas recientemente halladas.
Las pruebas se basan principalmente en el análisis sedimentológico (de la tierra, el polen, la madera o las semillas), que aportan información del entorno. Es posible que también se haga un análisis de materias orgánicas, aunque no es una prueba muy fiable. Según indica el arqueólogo José Antonio Benavente, se está a la espera de que un especialista de la Universidad de Valencia elabore un presupuesto para los análisis y de conseguir financiación para realizarlos.
Los alumnos de la Escuela Taller del ayuntamiento de Alcañiz, que excavan actualmente en El Palao, dirigidos por Benavente y el también arqueólogo Raúl López, podrían encargarse de recoger las muestras para analizar, abaratando así los costes del proceso.
Según Benavente, los futuros análisis es posible que no sean lo suficientemente fiables para confirmar la hipótesis y que quizás aporten más información las propias estructuras que actualmente se analizan en El Palao. Pero, indica, lo importante es recopilar un abanico amplio de documentación sobre el mismo asunto.
Lo que en 1925 el arqueólogo Mosén Vicente Bardavíu interpretó como un altar para ofrecer libaciones en el interior de un templo ibérico, podría ser en realidad la piedra durmiente o el pie de prensa de un molino ibérico de aceite o de vino.
La estructura de la que parten ambas hipótesis es una habitación en cuyo interior hay una gran losa de arenisca tallada de más de un metro de longitud apoyada sobre dos sillares de piedra caliza.
Según explica José Antonio Benavente, “los actuales trabajos de limpieza y excavación de esta habitación han redescubierto esta gruesa losa de piedra, de planta almendrada, en uno de cuyos extremos se conserva un pico vertedor y a lo largo de su perímetro un pequeño resalte o canalillo tallado para conducir líquidos hacia el extremo más apuntado, bajo el cual se encontraron, en las antiguas excavaciones, restos de una vasija”.
Las excavaciones del verano pasado dieron con varias estructuras y habitaciones posiblemente destinadas al tratamiento industrial de productos agrícolas y también al almacenaje de grandes vasijas para contener, posiblemente aceite o vino.
Benavente indica que “llama la atención en El Palao el alto número de habitaciones en las que se conservan pavimentos de yeso o cal, pequeñas plataformas o bancos corridos y cubetas de distintos tamaños y profundidad que parecen tener relación con el almacenamiento de vasijas para contener líquidos”.
De ahí la hipótesis, que barajan investigadores como Benavente, de que “El Palao fue en los siglos en torno al cambio de era, bajo dominio romano, un importante centro productor o comercializador de aceite”.
Fotografía: posible habitación para almacenar aceite (José Antonio Benavente).
