Película sobre los Calatravos rodada por alcañizanos

Los alcañizanos Sergio Navarro y Eduardo Egea han dirigido y grabado, respectivamente, una película sobre los monjes guerreros Calatravos. Las escenas se han rodado a lo largo de un año en Alcañiz, Valmuel y un monasterio catalán y han participado un centenar de actores. Se estrenará en noviembre en el festival de cortos organizado por la asociación local “Las Ranetas”.

El trabajo final dura 30 minutos, pero el montaje se ha reducido a la mitad para poder incluirlo en el festival de cortos. Además, la versión larga se está dividiendo actualmente en capítulos.

La historia se sustenta en datos históricos y está salpicada de fantasía.

Sergio Navarro, director, guionista y protagonista, quiere que la película impresione en el estreno, por eso sólo adelanta unas pinceladas. Alcañiz ha sido reconquistado por los monjes guerreros Calatravos, “las defensas están hechas polvo y deben reconstruirlas”. Mientras tanto un alma en pena vestida de Calatravo se aparece ante una red de emisarios que deciden investigar al misterioso personaje.

Sergio interpreta a Sebastián, uno de los emisarios que, a pesar de ser monje, tiene una hija. Ahmed, un asesino musulmán aporta tensión a la trama. Las escenas de batalla reúnen a medio centenar de actores ante la cámara.

Se rodó principalmente en exteriores. Uno de ellos es una masía medieval de Valmuel, un antiguo almacén de grano cuya puerta conserva grabada en piedra la cruz calatrava.  Otro de los escenarios es la ermita de San Miguel de Alcañiz.

El castillo de los Calatravos aparece fugazmente en la película ya que, según Sergio, en el momento de la historia debería estar en ruinas y su aspecto actual “es muy palaciego para la época”.

Como los actores se dedican a la recreación histórica medieval, disponen de ropa, armas y enseres para el vestuario y los decorados. “Usamos espadas y armas negras que parecen reales pero no tienen peligro”, explica Sergio.

Sergio Navarro, que lleva años creando historias en vídeo por afición, todavía no sabe cuál será su próxima película, aunque ideas no le faltan. “Tengo cinco o seis guiones sobre la mesa”, dice, pero sabe que una película lleva mucho trabajo y coordinación. “Hay que tener a los actores al pie del cañón”.

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