Revista internacional de ingeniería publica el trabajo del alcañizano Jaime Gracia

El trabajo del ingeniero alcañizano Jaime Gracia en la presa de cola de Santolea ha sido seleccionado por una reconocida publicación internacional especializada en ingeniería civil. Se trata de la revista “Structural Engineering International”, que se edita en Canadá. Por su trabajo en Santolea, Jaime fue seleccionado en 2012 por un comité internacional para participar como experto en este tipo de construcciones en un congreso. Ahora, explica, “ver mi nombre en una revista que se publica en Canadá y que da la vuelta al mundo, pues es como cuando un deportista llega a la meta y le dan la medalla de Oro. Esto, para un ingeniero del Bajo Aragón pues es lo máximo”.
La importancia en el panorama internacional de la obra de Jaime y su equipo, radica en la eficacia técnica para solventar lo siguiente: “debido a los problemas iniciales en la cimentación y al cambio obligado en la planificación de los trabajos, hasta que se definió el emplazamiento de la nueva presa, UTE Presa Santolea (COPISA-ISOLUXCORSAN) tuvo que realizar un gran esfuerzo para que el vaciado parcial del embalse, no afectara a los consumidores, ni a los regantes, ni a la central térmica de Andorra”, explica Jaime. Para ello, indica, “tuvo que elaborar una metodología de trabajo, acortando plazos, sin que ello afectara a la calidad de la obra. No sólo se consiguió acortar plazos, con la reducción de costes que ello supone, sino que también se le doto a la presa de una impermeabilidad y unos acabados excelentes, que le hacen ser una obra muy singular dentro del panorama internacional de presas”.
Para reducir los plazos de ejecución se establecieron turnos de 24 horas, fines de semana incluidos, parando únicamente cuando se ejecutó el desagüe de fondo, en Navidades y en la ejecución del aliviadero. Jaime explica que “las juntas son zonas de debilidad en una presa, porque son las zonas por donde puede fugarse el agua. Tener sólo tres juntas en 55.000 m3 de hormigón se considera un éxito”.
Además, indica que se eligió la cantera adecuada, cerca del embalse y sin tener que salir por carreteras. “El proceso de producción de áridos y la granulometría conseguida permitieron dotar al hormigón de una gran compacidad y, por lo tanto, impermeabilidad”, indica, y añade que el hormigón se dosificó según las temperaturas de la obra, desde -5ºC, hasta 30ºC, por lo que “hubo que realizar muchos ensayos en laboratorio con distintos cementos, aditivos y cenizas, hasta conseguir la fórmula adecuada para que el hormigón siempre llegara a la obra en las mismas condiciones”.
Para el transporte del hormigón se utilizó un sistema novedoso en Europa e importado de Estados Unidos: el Vaccum Chute que, según explica Jaime, “nos permitía transportar el hormigón mediante unas cintas y una especie de tobogán cubierto hasta el centro de los trabajos, sin necesidad de construir rampas de tierra” al ir ascendiendo metros de presa para que entrasen los camiones “con la ralentización que ello significaría en los trabajos”.
A esto se añadió, la utilización del mismo arte de hormigonado en todo el cuerpo de presa, que tuvo como ventaja que “al no cambiar el sistema de hormigonado, tampoco realizas paradas para cambiar encofrados, maquinaría, etc.”.
Para Jaime Gracia, lo más importante “si no todo lo demás no vale para nada” fue “un equipo de trabajo totalmente adiestrado, coordinado y comprometido con la obra”.
