Rosqueta, pastel, palometas y toretes

Masicos y zonas de refugio en el campo acogieron ayer a grupos de amigos que celebraban la Rosqueta. Aunque lo tradicional es comer un bollo que contiene un huevo duro en el centro y “bocadetes”, trozos de carne en su interior, cada cual cocina lo que quiere y se suele asar carne.

Como es una fiesta que se celebra en muchas partes de Europa, la comunidad rumana en esta zona, prepara los huevos cociéndolos con una tela de ganchillo para formar dibujos en la cáscara.

A principios del siglo pasado, en Alcañiz, esta fiesta duraba tres días. El domingo de las Palometas por la tarde se iba a la ermita de Santa Bárbara o a la de Pueyos a comer la rosqueta, que tenía un número de huevos duros vinculados a la edad de la persona, cuanto más joven, menos huevos. El lunes se comía en el entorno de La Estanca el pastel de pascua, de forma redonda o alargada, elaborado con pasta macerada y aceite escaldado, formando una torta que contenía carne muy troceada.

El martes se iba a lugares más cercanos al centro de la población, como la ermita de la Peña de la Encarnación o la de San Pascual, comiéndose unas tortas en forma de paloma o de toro, conocidas como “palometas” o “toretes”, recubiertas de anisetes y peladillas.

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