Se explica el monumento al tambor

El montículo sobre el que se levanta el monumento al tambor de Alcañiz fue donado aproximadamente un año antes de su inauguración en 1968 por la familia Soler de Alcañiz, así lo aseguró ayer a este diario María Pilar Soler, hermana de Antonio Soler, ya fallecido, que fue el propietario del terreno hasta que lo donó al ayuntamiento cuando el alcalde era Javier Roig Palos.
La donación no incluía los terrenos de pinar que rodean al monumento.
“Estoy con un disgusto que no duermo, enfadadísima”, manifestó María Pilar. La razón es, según explicó, que ha habido un error al no escriturarse en su momento la propiedad donada en el ayuntamiento. Este es el motivo, por el cual María Pilar cree que los propietarios de las dos hectáreas de pinar junto al monumento, han incluido el mismo en el anuncio de su venta.
La inmobiliaria “Fincas Alcañiz” luce desde hace unos días en su escaparate el cartel de “se vende monumento del tambor y dos hectáreas de pinar”.
María Pilar, que tiene previsto reunirse con el alcalde de Alcañiz, Juan Carlos Gracia Suso, para intentar solucionar el problema, vivió de cerca el proceso de la donación del montículo.
Por aquel entonces, ella insistió a su hermano Antonio y al concejal José Luis Blasco para que el montículo se escriturase y, según explicó, le costó un enfado con su hermano, ya que, según María Pilar él no quería que se escriturase, “no le gustaban las ostentaciones, era sencillo”. Pero María Pilar insistió y, según explica, un día José Luis Blasco le dijo que ya estaba todo arreglado. “Pero no fue así”, lamenta María Pilar.
Y esto ha desembocado, según cree, en una “interpretación equivocada” por parte de los propietarios del pinar debida a un “fallo grave del ayuntamiento”.
Tras donarse el montículo al consistorio, Mª Pilar explicó que era su hermano Antonio el que se preocupaba de acondicionarlo, realizando la rampa para que se pudiese acceder en coche, limpiándolo y colocando carteles que pedían civismo a los visitantes.
En un principio, se pensó en colocar la escultura del tamborilero, según Mª Pilar, junto al cruce de Calanda con la carretera de Zaragoza, pero la adquisición del terreno “suponía mucho gasto al ayuntamiento”, explicó. Así que Antonio Soler, reunió a miembros de su familia, entre los que se encontraba Mª Pilar y les propuso donar el montículo actual que había pertenecido a su tío Jerónimo Blasco, antiguo alcalde de Alcañiz.
“Nos pareció fantástico”, recuerda Mª Pilar.
Con la muerte de Antonio, las dos hectáreas de pinar y el resto de parcelas de los Soler, se repartieron entre las personas que habían servido en la casa de la familia.
María Pilar recuerda que los Soler tuvieron un problema parecido a este cuando donaron al consistorio una parcela junto a la iglesia Santo Domingo donde hoy aparcan camiones. Según María Pilar, este terreno “tardaron treinta años en escriturarlo”, algo que se consiguió con un juicio de por medio.
