Se riega por los pelos y mirando al cielo

El bajoaragonés que tenga cultivos habrá mirado este verano al cielo y lo seguirá haciendo. La campaña de riego se salva este año, “pero el sistema se va a quedar a cero”. Así lo asegura Miguel Laguens, presidente de la comunidad de regantes de Alcañiz, temiéndose que “el problema serio podría presentarse el año que viene”. Según Laguens, el “susto” por la sequía y “la voluntad de ahorro y control” han permitido que hubiese agua para regar las fincas.

La actual campaña comenzó con 50 hectómetros cúbicos de agua y han sido los justos. El principal remedio es la lluvia, pero hay otros, como la finalización de las obras de recrecimiento de la presa de Santolea que, actualmente, se encuentran paralizadas.

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro anunció el pasado 6 de septiembre que en el plazo de un mes se convocaría la comisión de seguimiento del convenio para la ejecución de las obras de recrecimiento de la presa para dar un impulso definitivo a los trabajos. Pero la reunión todavía no se ha convocado. Para continuar las obras falta que AcuaEbro, la sociedad estatal que realiza el proyecto, entregue a CHE unos informes técnicos correspondientes a unas modificaciones de obra.

Según el presidente de la comunidad de regantes, cuando reanuden las obras de Santolea éstas pueden prolongarse dos o tres campañas de riego.

Actualmente, el Bajo Aragón Caspe se abastece del pantano del Civán, no dependiendo de la cuenca del Guadalope. No obstante, según Miguel Laguens, la sequía ha hecho que baje la cota del embalse, quedando el sistema de bombeo por encima del nivel del agua. Por precaución, el sindicato central de regantes ha solicitado colocar otra bomba en una cota inferior.

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