Ser amigo del río
Bañarse en el río era una actividad veraniega habitual en Alcañiz y otras localidades bajoaragonesas hasta hace varios años. Era frecuente que familias y grupos de amigos se acercasen a comer a orillas del Guadalope y disfrutasen de un baño. Se ha perdido en gran parte ese hábito y el entorno del Guadalope a su paso por Alcañiz presenta en muchas zonas un aspecto deteriorado.
Hasta la Alameda Egea, una zona muy frecuentada por bañistas de antaño, se llegaba por un sendero paralelo al río que discurría cerca del cantón de La Loba. La Asociación de Amigos del Río y los Espacios Naturales de Alcañiz se disponen a acondicionar ese sendero, porque según explica Vicente Cerdán, presidente de la asociación, “se lo come la maleza”.
La actuación de los Amigos del Río comenzó hace varios meses con la colocación de un panel explicativo sobre el hábitat natural de la zona, pero están pendientes de una subvención económica por parte del departamento de Medio Rural y Marino del gobierno de Aragón para poder continuar con los arreglos del sendero. Según explica Vicente, sería necesario limpiar el sendero, colocar gravilla y varios puentes.
Se trata de una acción voluntaria enmarcada en un proyecto de apadrinamiento de ríos promovido por la asociación aragonesa “VoluntaRíos”, que se dedica al cuidado de los ríos, de su flora y fauna y de controlar la contaminación de los mismos y también la fauna foránea. Según indica Ismael Sanz, coordinador del proyecto de apadrinamiento de los ríos de “VoluntaRíos”, asociaciones como esta, además de trasladar problemas de los ríos a las administraciones para intentar que se solucionen, sirven de apoyo a grupos de voluntarios, para que sepan “que no están solos”.
Hay otros grupos en el Bajo Aragón Histórico que trabajan voluntariamente por el cuidado de los ríos. Estas personas coinciden para poner temas en común en jornadas como las celebradas el pasado fin de semana en Castellote, organizadas por la Asociación por la Defensa del Matarraña. La posibilidad de crear una red de voluntariado ambiental comarcal y estudiar las características y la calidad ambiental del río Guadalope, fueron algunos de los temas tratados en las jornadas. Una de las actividades del encuentro se desarrolló en el entorno del azud de Abenfigo, donde el educador ambiental Javier Oquendo planteó actividades como el análisis de la calidad del agua, las características del ecosistema fluvial, la detección de los impactos de la actividad humana y propuestas para corregir los mismos.
