Tormentón con viento, olas y fuego en el Bajo Aragón. VÍDEO

Todavía pueden verse por las calles los daños que causó la fuerte tormenta eléctrica, con mucho viento, que descargó la tarde del pasado sábado en el Bajo Aragón. La policía de Caspe se encargó ayer de centralizar los avisos por desperfectos que requiriesen la ayuda de los Bomberos, como el troceado de árboles caídos o de elementos pesados.
El fenómeno partió y arrancó muchos árboles, especialmente en Alcañiz y Caspe, provocó desprendimientos, inundaciones, afectó a tejados, dobló señales de carretera y se le atribuyen tres incendios en Alcañiz, que fueron rápidamente sofocados por los Bomberos: en el cerro Pui Pinos, detrás del polígono La Laguna y detrás del supermercado Simply. La carretera N-232 se inundó a la altura del cruce de Andorra.
Se suspendieron varios actos, como la primera actuación del Festival Castillo de Alcañiz, la celebración de la fiesta del Carmen en el Mar de Aragón o un espectáculo taurino en la plaza de toros de Alcañiz, que se asemejó a una piscina.
Una cigüeña que, al parecer no pudo dominar el viento, cayó muerta en la avenida Aragón alcañizana.

La tormenta se vivió con espectacularidad en La Estanca, donde comenzó con un fuerte viento que arrastró la arena de las playas artificiales y provocó muchas olas, convirtiendo en muy arriesgada la navegación. En ese momento había trece personas navegando en embarcaciones alquiladas a la empresa Káralom, instalada a orillas del embalse.
El buen tiempo previo a la tormenta hizo prácticamente imposible augurarla cuando los usuarios comenzaron a navegar. El responsable de Káralom, Ricardo Rodríguez, explicó que en cuanto se dispuso el temporal, él mismo y otro profesional se lanzaron al agua en piraguas para llegar hasta las embarcaciones y arrastrarlas hasta la orilla. Los usuarios de las barcas estaban asustados y el oleaje complicó mucho el rescate. Fue una situación tensa, indicó Ricardo, describiendo que “lo hemos pasado mal, porque a La Estanca, cuando se pone brava, hay que tenerle mucho respeto”.
Los profesionales, sin permitir que nadie se lanzase al agua, dirigieron las embarcaciones hasta la orilla y todos llegaron sanos y salvos.
La tormenta duró, aproximadamente, desde las seis a las ocho de la tarde. En ese periodo de tiempo, en Andorra cayeron 14 litros por metro cuadrado, en Alcañiz 12,3, en Calanda 11,2, en Híjar 7,8.
En Andorra las rachas máximas de viento fueron de 104 kilómetros por hora y en Alcañiz de 90 kilómetros por hora.
