Una corriente de llamas invitó a bailar el Rodat

“Estoy viendo una hoguera que ocupa toda la plaza de un pueblo. Luego te mando una foto por WhatsApp”, comentaba ayer por teléfono un hombre que visitaba por primera vez la monumental Hoguereta de Castelserás. Todavía no estaba encendida y ya causaba impresión a quienes nunca habían visto nada parecido, como a una mujer que había venido expresamente de Francia. Su amiga, también nacida en Francia, pero de padres castelseranos, comentaba que en su país lo más parecido son las pequeñas hogueras que se encienden la noche de San Juan. No obstante, algunos vecinos decían que la veían más pequeña que otros años.
Sobre las diez de la noche los carambelleros, portadores de los candiles con los que se encendería la hoguera, acudieron a la plaza seguidos de la comisión de fiestas y la charanga de Berge. Desde allí partieron, tirando cohetes, a buscar a la Reina de las Fiestas y a representantes políticos, que se encontraban todos ellos celebrando la fiesta de San Sebastián en una asociación local. A este acto previo al encendido se le conoce como “cercavilla”.
De regreso a la plaza, ya abarrotada de vecinos y visitantes, sobre las diez y media, se prendió la hoguera. En poco tiempo las llamas sobrepasaron la altura de los tejados y el contraste de aire frío y caliente creó una fuerte corriente de fuego en todas las direcciones que dejó la plaza desierta.
Se contempló la hoguera desde las cuatro calles que salen de la plaza y también desde dentro del Ayuntamiento, donde las expresiones faciales y las toses tras haber tragado mucho humo hacían difícil creer que se trataba de un rito purificador.
Tras unos toques previos, un grupo de dulzaineros y un tamborilero comenzaron a tocar el Rodat, la canción del baile tradicional que los más aventurados bailan alrededor de la hoguera. Tocaban dentro del Ayuntamiento, en la planta baja.
El fuerte calor y el humo mantenían la plaza vacía, pero a Miguel le pudieron las ganas y, a su avanzada edad, salió a bailar el Rodat junto a la hoguera.
El fuego perdió fuerza e iluminó su esqueleto, formado por ramas de olivo, presquera y pino y con un chopo central de 20 metros de altura.
Según la leyenda popular, San Sebastián pidió cobijo en Castelserás vestido de mendigo. Como se lo dieron, agradecido dejó una imagen suya en el lugar donde había pasado la noche. Hoy es su día y se sacará su imagen en procesión por las calles de esta localidad, de la que es patrón.
