Alcañiz. El festival comenzó con muchas risas y un llanto

En una noche calurosa, aunque no tanto como para sudar, la compañía Yllana lidió una charlotada con ínfulas de crítica taurina, carente de gusto y buscando la risa fácil, que la consiguió, con los recursos más elementales del circo de hace treinta años. Escasa media entrada se dio cita en el anfiteatro de Pui Pinos para recibir la primera de la feria de los festivales de verano.

Un torero marica que provocaba la hilaridad del público con sus movimientos amanerados, un toro que asustaba con sus mugidos a los actores y repartía risas entre el público, golpes de clown para mover las mandíbulas a un público necesitado de risas y unos actores que no merecen llevar tal calificativo por lo burdo, soez y escasa profesionalidad en la interpretación, fueron el cóctel de la obra ¡Muu!2.

Sólo un solo de muleta, cuando un actor se agarró a ella sin poder soltarla y la interpretación del nacimiento de un becerro se salvaron de la quema interpretativa.

Sin embargo el público estuvo entregado desde el primer momento y seguramente obsequió a los actores con las orejas, el rabo y la puerta grande. Seguramente.

Los recortes económicos en el festival parece que también han ocasionado algún tijeretazo en la creación de un grupo supuestamente cultural. Será el hambre.

Crónica de José Alberto Pellicer.

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