Descubierto un manuscrito del humanista alcañizano Palmireno

El catedrático emérito de Filología Hispánica de la Universidad de Toulouse, Andrés Gallego, reveló el pasado martes en el Congreso Internacional de Humanismo y Pervivencia del Mundo Clásico que se desarrolla en Alcañiz, la existencia de un manuscrito del siglo XVI -titulado por el ponente 'De Palmireni códice'- sobre obras inéditas del humanista alcañizano Juan Lorenzo Palmireno.
El manuscrito recuperado –y presentado ayer físicamente en el Congreso-, tras cuatro décadas de investigación, por Gallego Barnés, revela nuevos aspectos de la obra y vida de Palmireno; según su redescubridor, los apuntes del documento renacentista "nos recuerdan cómo procuró Palmireno no encerrar la enseñanza de la retórica en el mero aprendizaje de las reglas tradicionales del arte oratorio, sino vivificarla, amenizarla, ampliarla, abrirla a lo que pasaba fuera de las escuelas, proponiendo a los discípulos un ambicioso programa enciclopédico capaz de facilitarles una futura inserción social". También gracias al documento, dice Gallego, "se completa el tratado de Palmireno sobre el arte epistolar y se pueden reconstituir partes clave de ediciones desaparecidas de obras del humanista alcañizano, con la presencia de emblemas, refranes, apotegmas, preguntas y apuntes de formación religiosa". Además, el manuscrito proporciona "un testimonio parcial, pero único, de cómo, en su 'Prima classis', Palmireno impartía a sus discípulos elementos de geografía y les proponía diversos itinerarios por España y Europa".
Gallego explicó cómo dio con el manuscrito: "al consultar el libreto publicitario de un librero barcelonés de la plaza Sant Jaume, se me permitió hojearlo rápidamente y pude apuntar algunos títulos, aunque no recuerdo qué me impidió comprarlo ese mismo día, probablemente fuera la escasez de mis recursos de joven investigador". Además, "el mal estado de varias páginas dificultaba fotocopiarlo o microfilmarlo". Relató también el investigador que "sea lo que fuere, cuando, unos años después, volví para conseguirlo, ya no estaba a la venta, por haberlo recobrado su posesor, un tal Ricardo Osakar Biurrún". Pasó el tiempo, pero no decreció en absoluto el tesón investigador de Gallego Barnés sobre Palmireno, y finalmente, llegó una tan asombrosa como justa recompensa gracias a los buscadores de internet: "no descubriría las señas de Osakar Biurrún hasta diciembre de 2012, o sea unos cuarenta años después, gracias a... (el ponente hace una marcada pausa que acrecienta el interés del público) ¡Google!". Se puso en contacto con el propietario del ejemplar –que, dicho sea de paso, lo heredó de la biblioteca de una amiga de su madre, que había sido dama de honor de la reina Victoria Eugenia- quien, a cambio únicamente de un ejemplar publicado de la tesis doctoral de Gallego Barnés sobre Palmireno, le cedió el manuscrito.
