Los rejones salvaron la “feria”
Tarde alegre en la plaza de toros de Alcañiz, con escaso público (en torno a las quinientas personas), deseoso de enjuagar la mala tarde anterior.
Raúl Martín abrió plaza. Con el primero realizó una buena lidia, buscó el aplauso fácil, jaleando al público para que se metiera en la faena. Apuró mucho con los rejones, tanto que el afeitado del toro impidió que se llevara unas cuantas heridas el caballo. Tocó ancas unas cuantas veces.
El rejón de muerte, fue malo, malo. Le dio en la columna del toro que lo paralizó y lo tumbó. El público, que tenía empolvado el pañuelo lo sacó y la presidencia le concedió una oreja.
En su segundo destacaron un par de quiebros con el caballo espectaculares al poner las banderillas. Puso también un buen par de banderillas a dos manos y mató de una estocada certera y bien ejecutada. Se llevó dos orejas, lo que le valió salir a hombros por la puerta grande.
Joao Moura. Fue hilando muy bien su faena con el primero, no dando tregua ni al toro ni al público. Fue una lidia correcta. A pesar de que mató de un pinchazo, una estocada ladeada y dos descabellos el público le obsequió con una oreja.
El segundo toro de su lidia fue un toro quieto. No se movía, no embestía y era el rejoneador el que se tenía que esforzar una y otra vez en intentar mover a la bestia. Pero sin resultados. Mató mal. Muy mal. El toro mareado cayó solo después de cuatro o cinco descabellos e innumerables pinchazos en el hocico para que humillara. Con todo un generoso público lo despidió con aplausos.
