Purificados en "La Encamisada"

Muchas poblaciones bajoaragonesas encendieron este fin de semana sus hogueras. La más grande, la de Castelserás, prendió la noche de ayer domingo y varios vecinos bailaron El Rodat a su alrededor. Quince hogueras ardieron el sábado en Estercuel, donde se celebra el rito purificador de “La Encamisada”. Vecinos a pie y a caballo recorren las quince hogueras sorteando el fuego por un camino estrecho entre las llamas y las fachadas de las casas. Velas iluminaban las ventanas de muchas viviendas.

En “La Encamisada” siete personas representan al rey y su mayoral, al conde con su mayoral y al procurador con dos mayorales. El procurador, el de mayor edad, que lleva tres plumas blancas de gallo en su sombrero, toma el mando de la fiesta. El rey lleva tres estrellas plateadas en su sombrero y el conde tres cintas blancas en el suyo. Los tres van a caballo, guiados por los mayorales. Junto a ellos, autoridades y vecinos recorren, desde la hoguera principal, en la plaza de La Iglesia, quince hogueras que los vecinos de cada zona han encendido minutos antes de que llegue la procesión, “La Encamisada”, para garantizar que la llama esté bien viva cuando pase.

En cuadrillas, en torno a las hogueras, se cenó carne a la brasa. La fiesta estuvo muy concurrida. Vecinos de municipios próximos participaron en “La Encamisada” y unos pocos decidieron pernoctar en el Monasterio del Olivar. Los frailes avisaron a sus huéspedes de que no cerrarían la puerta en toda la noche por ser una noche especial. Normalemente el monasterio cierra a las once.

 

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